Reflexión

Renuévanos Espíritu Santo


Renuévanos Espíritu Santo
Juan Ángel López Padilla
Sacerdote
Les prometo que estaba terminando de escribir esta columna, girando en torno al tema de la santidad que he venido tratando en las últimas semanas, sobre todo porque este domingo es Pentecostés. Así que llevaba una buena inspiración cuando me mandaron un vídeo de un muchacho enfrentando al presidente de Nicaragua.

Sinceramente me pareció una situación sin parangón y además cargada de una ejemplaridad digna de ser considerada.
En Honduras, mientras tanto, la noticia es que los señores “padres y madres de la patria”, (insisto lo que dije el año pasado en una legislatura distinta, que soy huérfano de patria por decisión personal si ellos son mis padres y madres), se han dedicado a justificar de mil maneras el “pírrico” aumento que se han recetado. Ya quisiera que a todos en el país nos tratasen con tanta “pirricidad”. Si ya sé que la palabra no existe y aunque siempre he sido fiel defensor de la lengua castellana y su uso correcto, me tomo hoy esta libertad para hacerme entender. Pido disculpas por el abuso idiomático.
Volviendo al asunto. En serio que damos pena. Es imposible salgamos adelante en nuestra patria si seguimos con esa mentalidad tan egoísta y acomodada. Me decía por ahí un amigo que todas estas maniobras de los diputados son el producto de que se les está acortando el cerco y de algún lado deben sacar el dinero para pagar la inversión que han hecho. Fuera de lo “inmensamente” ético del asunto está el que, como diría otro amigo, sacerdote, ¡aquí no hay por donde pasar!
Si tan sólo entendiésemos algo. Los nicaragüenses para llegar a este estilo de reacción han debido sufrir una guerra civil que les desangró y que quién venció dicha guerra, si es que en las guerras realmente alguien gana, terminó, como ha sido el denominador común de todos estos socialistas que luego son capitalistas con fatiga, reduciendo las reivindicaciones sociales a una serie de fantasmas que tarde o temprano, pasan factura.
Les confieso que lo que voy a escribir ahora me da miedo escribirlo, pero soy historiador y la historia es “magister vitae”, maestra de vida. Será que ¿estos señores de los partidos políticos, nuestra “clase” política, quiere que en Honduras hagamos al revés que en Nicaragua? Nos tienen tan divididos al punto que, cualquier cosa que se diga es automáticamente despreciada. Nos tienen tan enfrentados que aquí nadie le cree a nadie. Nos tienen tan enemistados que, en lugar de reaccionar con madurez, con ética, con sentido común, lo que hacen es tomar decisiones que nos demuestran una vez más que no les importa Honduras. Sólo piensan en ellos.
Así que vuelvo a mi pensamiento original: Ven Espíritu Santo y renueva la faz de la tierra. Renueva a Honduras y a los hondureños, porque si no lo haces Tú, será el espíritu del mal y a ese, no le importa nada, porque su reino, es el de la muerte.