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Otro escándalo en Chile: 12 sacerdotes suspendidos

Tras la renuncia histórica de todos los obispos de la Conferencia Episcopal de Chile; otro escándalo sale a relucir en este país. 12 de los 68 sacerdotes de la Diócesis de Rancagua, fueron suspendidos por presuntos delitos sexuales.

Elisa Fernández, ex coordinadora pastoral juvenil, denunció al párroco Luis Rubio por conductas impropia. Ella señaló en un reportaje de Tele 13 que al interior de la Diócesis existe una agrupación o cofradía llamada La Familia y que en su interior han ocurrido, presumiblemente, delitos de connotación sexual.

La denunciante entregó hace un año y medio una lista con los nombres de los sacerdotes involucrados en estos hechos al obispo de Rancagua, Alejandro Goic, aunque el obispo, dice Fernández, no ha tomado ninguna medida.

Por ello, hace unos meses creó una cuenta de Facebook en la que se hizo pasar por un joven llamado Pablo de 16 años y contactó a uno de los curas cuestionados, el párroco Luis Rubio Contreras, de la localidad de Paredones.

El párroco de 54 años envió al supuesto menor de edad mensajes de contenido erótico y fotos suyas totalmente desnudo, hechos que él mismo admitió en el reportaje televisivo. “Reconozco que hice eso, sé que es horrible, pero más de eso no puedo decir nada más”, señaló el párroco, que agregó: “Es un día de mucha tristeza y lamento lo que he hecho. Siento mucha vergüenza”.

Monseñor Alejandro Goic (recién había llegado a Chile después de la reunión con el Papa Francisco) obispo de Rancagua y presidente de la Consejo Nacional de Prevención de Abusos Sexuales a Menores de Edad, de la Conferencia Episcopal de Chile, llamó a una conferencia de prensa.

“Quiero pedir perdón por mi actuar en este caso. Reconozco que le di acogida a esta joven que aparece en el reportaje y que actué eventualmente sin la agilidad adecuada en el proceso indagatorio del sacerdote Luis Rubio y de otros presbíteros mencionados por ella”, expresó.

Este nuevo caso explota a solo horas después de la llegada de los obispos chilenos de Roma, lugar donde se reunieron con el Papa Francisco quien les entregó un documento donde realiza un descarnado y diagnóstico de la Iglesia en Chile después de conocer el informe elaborado por Monseñor Scicluna. El cual derivó en la renuncia de los 31 obispos y que el Santo Padre decidirá a quienes las acepta.

El documento del Papa revela que la Iglesia en Chile dejó de ser profética y que debemos volver a ese camino, el cual todavía no comienza hasta que no salgan  a la luz todos los casos de abusos de poder, conciencia y sexuales que se han producido al interior de ésta. Una herida para que sane debe de limpiarse muy bien, muchas veces la limpieza duele, pero es la única manera que no se vuelva a infectar para así cicatrizar.

José Andrés Murillo, una de las víctimas de Fernando Karadima y actual director ejecutivo de la Fundación para la Confianza, sostuvo que “es inaceptable que el propio obispo encargado de la prevención de abusos sexuales de la Conferencia Episcopal no haya sido capaz de actuar con diligencia. Tampoco me parece digno que se victimice con dolor y sufrimiento. Todo esto no hace más que confirmar la dura carta del Papa respecto de los obispos chilenos”. Y añadió que “nuevamente vemos que en la Iglesia, la jerarquía actúa solo cuando se ve presionada por los medios de comunicación. Esperamos que alguna vez actúen con el solo fin de proteger a quienes tienen el deber de proteger, y no solo por presión o escándalo”, dijo.