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El mensaje de Fátima perdura por siempre

El mensaje de Fátima perdura por siempre
Este domingo 13 de mayo, además de celebrar en la fiesta de Fátima, en Honduras se conmemora el Día de la Madre y la Ascensión del Señor.Víctor Hugo Álvarez
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El rugir de los cañones, el tableteo de las ametralladoras y la sangre regada por miles de combatientes en las tierras de la vieja Europa, marcaban un panorama sombrío y el espectro del hambre y de la muerte se cernía sobre la humanidad: Era 1917 y había comenzado la Primera Guerra Mundial.
Nadie se imaginaba que en medio de aquel panorama de muerte, donde los intereses políticos y económicos prevalecían sobre la vida y la paz de los habitantes del viejo mundo, iba a ocurrir un fenómeno cuyas características no pierden actualidad y se mantienen remontando el tiempo.
Toda crisis política donde no hay entendimiento entre los contendientes son los débiles y los más pobres los que sufren las consecuencias de las confrontaciones.
En la Europa de 1917, donde cundía el temor y el desaliento nadie pensaba en un mensaje de esperanza, mucho menos que ese mensaje fuera dado a los más pobres.
Sin embargo fue la Virgen María quien transmitió la voluntad divina de la paz, la reconciliación y el entendimiento. El mensaje se lo dio a tres pastorcitos, ejemplos de la pobreza y la exclusión, pero con la sencillez para poder escuchar, en medio del temor, un llamado de esperanza.

Tres niños Un año antes de las apariciones, Lucía dos Santos, de 10 años, y sus dos primos, Jacinta y Francisco Marto, de seis y nueve años, respectivamente, mientras pastoreaban su pequeño rebaño en un lugar conocido como Cova da Iría, cercano a su pueblo denominado Fátima, presenciaron la aparición de un ángel.
Según el relato de Lucía el ángel les dijo: “No tengáis miedo. Soy el ángel de la paz. Orad conmigo”.
Lucía relató posteriormente que tras pasar un día tranquilo y después de rezar el rosario, “un fuerte viento comenzó a mover los árboles y vimos una luz más blanca que la nieve con la forma de un joven. Al acercarse pudimos ver sus rasgos. No nos dijimos nada el uno al otro. Luego él dijo: “No tengáis miedo. Soy el ángel de la paz. Orad conmigo”.
Narró que el ángel se arrodilló y dobló su rostro hasta tocar el suelo y ellos como un impulso hicieron lo mismo. Al terminar les dijo: “Orad de esta forma. Los corazones de Jesús y María están listos para escucharos”. Y desapareció.
Los pastorcitos no se imaginaron que el ángel los preparó para presenciar otra manifestación más impresionante y divina que la primera.

Aparición de María El domingo 13 de mayo de 1917, los niños realizaban su labor de pastoreo y Lucía narra: “Comenzamos a ir cuesta abajo llevando a las ovejas hacia el camino. Cuando estábamos en la mitad de la cuesta, cerca de un árbol de roble vimos un rayo y después de dar unos cuantos pasos más, vimos a una señora vestida de blanco, que brillaba más fuerte que el sol. Estábamos tan cerca que quedamos en la luz que la rodeaba ella nos dijo: “Por favor no temáis, no os voy a hacer daño. Yo le pregunté: “¿De dónde sois?”. “Yo vengo del cielo”, nos respondió”.
La Señora llevaba en sus manos las cuentas del rosario. Los niños no tuvieron miedo y Lucía se atrevió a preguntarle: “¿Qué queréis de mí?”, y ella les dijo: “Quiero que regreses aquí los días trece de cada mes durante los próximos seis meses a la misma hora. Luego te diré quién soy, y qué es lo que más deseo. Y volveré aquí una séptima vez”. Luego desapareció.
Los niños corrieron y contaron de la aparición a sus vecinos y familiares, pero casi nadie les creyó. Insistieron en que se les pidió volver a Cova da Iría el trece del mes siguiente.
“En la segunda aparición, la Virgen les reveló que Francisco y Jacinta morirían pronto y que Lucía viviría más tiempo para dar testimonio de las apariciones, “recen el Rosario todos los días para obtener la paz y el fin de la guerra”.
La incomprensión, la marginación impregnó la vida de los tres pastorcitos y hasta fueron acusados de satánicos por el párroco del lugar, pero ellos persistieron y cada vez más era mayor el número de gente que legaba a Cova da Iría.
Muchos sucesos ocurrieron posteriormente; Francisco y Jacinta murieron tal como lo predijo la Virgen, también los niños tuvieron una visión del infierno.

Los secretos En su aparición del 13 de julio de 1917 la Virgen confió a los pastorcitos tres secretos que ellos guardaron celosamente. Las primeras dos partes, la visión del infierno y la profecía del futuro rol de Rusia. La tercera parte, conocida como el Tercer Secreto de Fátima, fue más tarde comunicado al obispo, quien lo envió al Papa Pío XII.

Un sol que danza En la sexta y última aparición, el 13 de octubre de 1917, se produjo el llamado “milagro del sol”, un inexplicable fenómeno que fue presenciado por 40 mil personas. Lucia no soportando la presión sobre ellos le pidió un milagro a la Virgen para que creyeran lo que ellos contaban.
Ya para entonces la prensa se había ocupado de las apariciones y divulgaba informaciones sobre ellas y por ello las crónicas de la época relatan que ese día 14 de octubre en Cova da Iría se encontraba una gran multitud, incluyendo reporteros y fotógrafos de prensa.
“En un determinado momento todos presenciaron algo inaudito: el sol pareció cambiar de colores y girar como una rueda. Otros testigos aseguraron que el sol se puso a temblar, en una especie de “danza”.

Dios mío, yo creo en Vos, yo os adoro, yo espero y yo os amo. Os pido perdón por los que no creen, no os adoran, no esperan y no os aman”.
Oración del Ángel

El atentado contrael Papa San Juan Pablo II
El 13 de mayo de 1981, el turco Mehmet Ali Agca intentó asesinar al Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro. Agca le disparó en cuatro oportunidades. Tras el atentado el papa abrió el sobre que había enviado Lucía y tras leer el contenido del mensaje se dio cuenta que contenía el Tercer Secreto de Fátima y se refería a un atentado que sufriría el Sumo Pontífice. En 1994, el Papa, donó la bala que lo había herido al santuario de Fátima, y fue colocada en la corona de la estatua de la Virgen.

“Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño, en ella vemos que la humildad no es la virtud de los débiles”
Francisco
Papa

100 AÑOS se cumplen del fenómeno que estremeció a la humanidad en la segunda década del Siglo XX.
4 MIL personas contemplaron el “milagro del sol” donde se observaba el sol cambiar de color y girar.

OPINIÓN
La Virgen María nos acompaña siempre
Carlos Mejía, Sacerdote
El mensaje de la Virgen de Fátima a los pastorcitos no pierde vigencia en la historia de la humanidad. Son cien años de fe donde la Iglesia reconoce la presencia del Señor que ha actuado a través de la presencia de María. Este mensaje ha sido mal interpretado muchas veces política y socialmente, pero Dios conoce nuestras realidades y nos habla con misericordia a través de la gente sencilla como los tres pastorcillos. El consejo más grande de esas apariciones es oren, caminemos de la mano de Dios, comprendamos que Él es el único que puede iluminar nuestro actuar. El mensaje de Fátima es que ni las guerras ni las enfermedades ni el odio tienen la última palabra. Dios es paz y eso es lo que triunfará.
Dios siempre tiene algo nuevo que decirnos a través de los más pobres, Él quiere que aprendamos a seguirlo a través de la oración y de su palabra para transformar la realidad que vivimos que nos es muy distante a la las circunstancias que se experimentaban cuando las apariciones de Nuestra Señora de Fátima. Hoy debemos orar, amar a los hermanos y preocuparnos por los que más sufren. No es con odios o divisiones como podemos honrar al Señor.