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Doña Rosita Vásquez, “la mamá de los privados de libertad”

Doña Rosita Vásquez, “la mamá de los privados de libertad”
“En los presos, veo el rostro sufriente de Jesús”
Tiene 17 años de visitar constantemente la cárcel de Támara con la Pastoral Penitenciaria. Ella ha comprendido el llamado de Dios de visitar a los presos y orar por ellos.Eddy Romero| http://www.suyapamedios.com
Alegre, sencilla y servicial son algunas de las características que definen a doña Rosita Vásquez, una misionera de la parroquia Sagrada Familia, que a través de la Pastoral Penitenciaria, ejerce con fidelidad el llamado de consolar a los presos que Dios le ha hecho. En este día que celebramos a la madre hondureña, les presentamos esta historia.

¿Quién es doña Rosita Vásquez?
Soy una madre sacrificada, originaria de Siguatepeque y tuve seis hijos, de los cuales tres se me murieron ya. No me pusieron en la escuela y molía tortillas para mantenerme. Desde pequeña, iba a Misa, venía a la Inmaculada, pero no estaba tan entregada a Dios.

¿Desde pequeña comenzó a trabajar?
Mi mamá murió de 40 años y yo quedé de 9 años con una tía, allá en Siguatepeque. Allí me dediqué a trabajar, por eso no me pusieron a la escuela, solo me llevaba trabajando. Ya cuando estaba como de 16 años me vine para Tegucigalpa a trabajar por cinco meses. Así pagaba la gente, pero aprendí a cocinar y todo. Me vine de allá por la pobreza.

¿Tuvo esposo?
Tuve dos, eran bolos, no se preocupaban por nada. Sólo se preocupan por conseguir para (con sus manos hace el gesto de “empinarse la botella”). Decidí mejor quedarme sola y terminar de criar mis hijos yo sola. Se me murió un hijo hace poco. Padecía de azúcar pero era un hijo simple. Le di un terrenito donde vivir para que hiciera una casa y ni me saludaba. Pasaba de paso, pero que se haga la voluntad de Dios. Si la suerte mía es así.

¿Cómo se acerca a la Iglesia?
A través de los hermanos privados de libertad. Yo amo a Jesucristo a través de esos hermanos. No importa lo que ellos han sido, porque allí hay de todo; asesinos, violadores, pero uno no tiene que ver eso; Dios nos ama, así les digo a ellos. Para mí es una alegría y el día que no voy a la cárcel, yo me enfermo, porque me hace falta, a las 10:30 nos están esperando allí en la Iglesia. Están parados terminando de rezar el Rosario en la puerta a ver a qué horas suena esa campana, porque tengo una campana para llamarlos.

¿Cómo fue la primera vez que asistió a visitar los presos en la cárcel?
Fue en 2001, me invitó el hermano Evelio, ahora sacerdote. Iban un montón de mujeres. No había Iglesia, en los quioscos celebraremos la Misa. Había un Padre que se llamaba Fernando y me había puesto la novia de los mareros, Rosita es la novia de los mareros. Me lo decía en la parroquia delante de todos. Ese primer día dije ¡Ay Dios mío, esos hombres que sólo los ojos les “blanquean”, ay Señor, las tres divinas personas! Pero ya no tengo miedo.

¿Qué le dicen los policías?
Antes de entrar ellos me dicen, usted que anda haciendo tan helado aquí; debería de estar en su casa. No, es que venimos a entregarles la Palabra de Dios a esos hermanos. Me dicen: Ah, esos pícaros ni cambian, más de alguno se va a salvar les digo yo y se están salvando muchos.

¿Es difícil el acceso a la prisión?
Nosotros tenemos el permiso que le dan a la Pastoral Penitenciaria, pero nos tienen castigados, nos hacen caminar bastante. Dejamos los carros en la entrada y toca caminar bastante. Los jueves en la madrugada siempre estoy rezando, “Dios mío dame las fuerzas para llegar donde los privados de libertad, porque ellos nos esperan.

¿Qué mensaje les da a los privados de libertad?
Les hablamos bastante de Dios. Que Jesús les ama, que Él no los ha despreciado, Jesús está con ellos en las buenas y en las malas. Yo en los presos veo el rostro sufriente de Jesús. Ellos me dicen: Está abuela es un ejemplo para nosotros. Ella desde donde viene y nosotros aquí nos hacemos los dundos. Además les digo que cuando salgan de aquí, se acerquen a la Iglesia, porque hay muchos que han salido y no voltean ni a ver la Iglesia, ni se persignan ni nada.

Conozca a Rosita Vásquez
Tiene 88 años, es originaria de Siguatepeque y reside en Tegucigalpa desde hace muchísimos años. Una madre abnegada que saco adelante 6 hijos. Es un ejemplo de ternura y servicio a los más necesitados. Pertenece la Pastoral Penitenciaria de la Sagrada Familia.