Caminar

Dios y el mundo

Dios y el mundo
José Nelson Durón V.
Columnista
P aola muy amablemente me dio permiso para sentarme a su lado mientras esperaba la hora de una conferencia en la UNAH. En la conversación me comentó que es católica; aunque no va a Misa, “pero su Mami sí”.

A mi sugerencia de decir un día a su mamá “quiero ir a Misa”, respondió sonriendo que ella pensaría: “Esta cipota se me volvió loca”. Valga esto para valorar la influencia positiva de las Madres sobre sus hijos, unida a las otras y múltiples gracias que Dios nos da por nacer de una madre. Conversamos sobre lo mucho que pierden quienes dejan Su Iglesia para ir a pastar en otros sitios: pierden la santa Eucaristía; la Confesión o Reconciliación; la Tradición de la Iglesia; el amor de la Virgen María, Madre del Señor; las avemarías; la expresión: ¡Jesús, María y José!; la oración al Ángel de la Guarda; la “ida” a Misa; el persignarse al pasar frente a una Iglesia… No tienen Credo, ni les fundamenta la Verdad, que es una y sola Verdad.
La humanidad ha caído en el agnosticismo y la indiferencia; entre otras cosas, por la pérdida de la identidad cristiana, manifestada por la lectura de la Biblia, la Misa, oración, la cruz, la sotana, la actitud religiosa y otras, que son signos de Dios en la tierra. Es un triunfo del demonio, que ha logrado trivializar las prácticas eclesiales, combatiéndolas y hasta ridi culizándolas. Deberíamos recobrar costumbres tan apropiadas y bonitas con que manifestamos nuestro amor, respeto y veneración a Dios, en un mundo que ha convertido en sus modelos a personajes variopintos. Las costumbres, actitudes y la moda son dictadas por artistas, escritores, periodistas y políticos; sus extravagancias y extrañezas llenan el mundo. Hoy, en la solemnidad de la Ascensión del Señor Jesús al cielo, pido a todos renovar y refrescar su fe y sus actitudes, recordando con el Papa Francisco que solo la Iglesia liberada del mundo anuncia bien al Señor y testimonia de modo creíble que Cristo libera al hombre. Aprovecho también para pedir a Dios que bendiga a todas las madres muy sabrosa y abundantemente.