Editorial

Honduras vulnerable

Editorial del Domingo 6 de Mayo de 2018

Honduras vulnerable
La región centroamericana se encuentra afectada por los efectos negativos del cambio climático. Las variaciones extremas del clima, debido a los fenómenos meteorológicos de “El Niño” y “La Niña”, afligen de forma muy sensible, las zonas urbanas y rurales, causando muerte y destrucción, especialmente al importante sector productor agropecuario.En el caso de Honduras, existe un espacio de corredor seco, en el cual se han llevado raciones alimenticias a las familias allí radicadas. Se trata de productores que han perdido cosechas de granos básicos, debido a la sequía.
Sequía, que unida a manos criminales, han provocado continuos incendios forestales, en todas las zonas geográficas del territorio nacional. Destruyendo valiosos bosques, desperdiciando enormes cantidades de agua en su intento de extinción, y segando vidas humanas, como la muerte reciente de miembros del Cuerpo de Bomberos, que tanto luto y dolor ha significado, para los hondureños que aman su Patria.
Quienes tuvieron la iniciativa de cronometrar la reciente tormenta ocurrida en Tegucigalpa, el pasado viernes 27 de abril, afirman que tuvo una duración de 20 minutos. En dicho lapso cayó granizo, una intensa lluvia y un fuerte viento. Todo lo cual provocó diferentes y terribles daños en la Capital.
Es cierto que tan fuerte tormenta no causó muertes masivas, pero los daños materiales fueron muy severos, dejando muchas viviendas dañadas, las vías públicas inundadas y un caos vehicular enloquecedor y devastador. Situaciones de destrucción que se originan en la falta de un sistema de drenaje pluvial adecuado para las distintas zonas de la urbe. Más la falta de previsión al momento de construir en terrenos que se tornan deleznables y algunos inundables, por la acción de las fuertes lluvias.
El aspecto más doloroso de esta vulnerabilidad develada por el cambio climático, es que afecta con mayor poder de destrucción y daño a las familias más pobres, especialmente en las vecindades de las áreas urbanas. Con destrucción o fuertes daños en viviendas pobres.
Todo se genera en el éxodo masivo de familias campesinas, del campo hacia las Ciudades, ocurrido en las últimas décadas. Al llegar a la ciudad, estas familias han encontrado como único espacio habitable, las áreas localizadas a la orilla de ríos o quebradas. Y también se han instalado en terrenos baldíos, que son propensos a enormes deslaves, y por lo tanto, son causa de destrucción y muerte.
Es importante hacer destacar la enorme labor de prevención y socorro que brindan tanto Copeco, como las diferentes organizaciones de control de riesgos como los Bomberos, la Cruz Roja, Cáritas, el Ejército etc. que han estado alertando a la población sobre los daños posibles que se pueden suscitar en los distintos sitios vulnerables. Así como brindarles ayuda en los casos de ser necesaria su evacuación, para ubicarlos en albergues temporales.
Es una situación lamentable para familias enteras, que demanda de la solidaridad de la ciudadanía, para paliar las necesidades urgentes de quienes han perdido sus enseres, y han quedado con carencias de ropa y comida. Solidaridad indispensable mientras la situación se normaliza y puedan reubicarse en un lugar más seguro.
Para paliar esta vulnerabilidad, el Gobierno también se ha anunciado, el diseño de un proyecto de vivienda popular, en el que participarán Banprovi, RAP y Bancos Comerciales, con el objetivo de mejorar la calidad de vida, de quienes no tienen posibilidades de obtener una vivienda, en las condiciones normales del mercado.
Es un programa habitacional muy importante para mitigar la pobreza de algunas familias, pero que debe ser ejecutado de manera focalizada, para evitar la intervención abusiva de los activistas políticos o vividores de oficio.
Dediquémonos a cumplir las Palabras del Señor Jesús: “Amarás a ti prójimo….Como a ti mismo”