Homilia

“Como el Padre me ha amado, así los he amado yo” (Jn. 15, 9 -17)

Homilía del Domingo 6 de Mayo de 2018

“Como el Padre me ha amado, así los he amado yo” (Jn. 15, 9 -17)
Es la experiencia más profunda de Jesús en relación con el Padre. Ciertamente, el amor es la atmósfera que Jesús respira y la experiencia más profunda que Jesús vive y lo que les pide a sus discípulos es que permanezcan ahí, en ese lugar del amor: “Permanezcan en mi amor”.

Jesús nos ha manifestado cómo es el amor del Padre, amándonos. Toda la vida de Jesús, sus palabras, sus gestos, su muerte y resurrección son las pruebas definitivas de su amor.
¿Cómo ha amado el Padre a Jesús?
El Padre ha amado a Jesús comunicándole la fuerza de su amor y Jesús demuestra su amor de la misma manera, comunicando la fuerza de su amor a sus discípulos y les pide que vivan en el ámbito de ese Amor.
“Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría llegue a plenitud. Jesús desea que vivamos su alegría y que esa alegría la vivamos en plenitud: no hay mayor alegría que la de sentirnos valiosos y amados por Dios. Esa es la verdadera alegría. Ningún ser humano puede vivir sin alegría. La alegría nace de la experiencia de ser amado. Jesús sabe que la experiencia de este Amor es el único camino que lleva al ser humano a la verdadera alegría. La alegría para los cristianos no es algo opcional. Es “la alegría que llena el corazón y la vida de los que se encuentran con El.” (E.G.) ¿Qué experiencia tengo de esta alegría?
Jesús concluye: “Este es mi Mandamiento que se amen unos a otros como Yo los he amado”. Hay que subrayar que cuando Jesús habla del mandamiento usa el adjetivo singular “mi”. El mandamiento es el suyo porque es El quien nos lo ha dado con su palabra y su vida. El mandamiento del amor constituye la comunidad de Jesús.
Por eso añade: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”.
“Ustedes son mis amigos, si hacen lo que les mando. Ya no los llamo siervos, sino amigos…”. El mensaje más hondo del evangelio de Juan se expresa en el amor fraterno, vivido en forma de amistad. No es simplemente amor al enemigo. Es amor de hermanos que se vuelven amigos. Jesús es el que ha entregado la vida por sus amigos.
La diferencia entre el siervo y el amigo está en la ausencia o en la realidad de la confianza. Señores son aquellos que mandan porque saben más, sin tener que razonar, ni compartir su “secreto” con los subordinados, que son siervos. Jesús no tiene secretos para con sus discípulos. ¿Cómo ser amigos de Jesús? Acogiendo su amor.
“Todo lo que he oído a mi Padre se los he dado a conocer”. ¿Qué es lo que Jesús ha oído al Padre? Lo que Jesús ha oído al Padre es su designio de amor y de vida sobre todo ser humano. Él ha venido a ofrecernos su amistad y crear un mundo nuevo de amor, de justicia y de paz.
Pero estamos atravesando un momento difícil, un mundo herido por la injusticia, con una economía homicida y un modelo económico social destructivo…y los cristianos no podemos permanecer indiferentes: el único designio de Dios sobre el mundo es el amor y la vida.
El Papa Francisco nos invita a salir de nosotros mismos e ir hacia las “periferias sociales”, al encuentro de los más necesitados y a ir también a “las periferias existenciales”; es decir a tantos hombres y mujeres que, aun con sus necesidades básicas satisfechas, viven vidas sin sentido, encandilados por las luces del mundo del espectáculo que les entretienen, pero no colman sus aspiraciones más profundas ni dan respuesta a los anhelos de su corazón.
Solo en el encuentro con el Resucitado, el corazón humano experimenta la felicidad más profunda que todos buscamos.
Que hoy podamos acoger en nuestro corazón la invitación de Jesús: “Permanezcan en mi amor” y decirle: gracias, Señor, Tú nos has amado como nadie nos puede amar. Que tu amor ilumine nuestros ojos para reconocerte en cada rostro humano.