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La ira en los jóvenes un paso a la violencia

La ira en los jóvenes un paso a la violencia
A criterio de psicólogos, muchos asesinatos en Honduras se han producido por personas frustradas desde su adolescencia por emociones incontrolables de furia.Rafael Plata
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Estuve a punto de matar a mi mamá, cuando me dejé llevar por la ira después que ella me había regañado, agarré un palo y le pegué tres golpes en la cabeza”, expresa Eduardo, un joven de 19 años, que cuando tenía 16 años casi asesina a su madre.
Después de ese episodio desconcertante, sus padres decidieron llevarlo a un especialista para recibir un tratamiento, donde se descubrió que Eduardo presentaba un cuadro de furia e irritación acumulada, esto según el psicólogo debido a resentimientos de su infancia.
Eduardo, quien asiste a una parroquia ubicada en el centro de Tegucigalpa, ha aprendido a dominar su ira, gracias a las terapias psicológicas y sabe controlar sus emociones, sobre todo, aquellas que van ligadas a sentimientos de cólera.

Descontrol Según el psicólogo Oscar Murillo, uno de cada 12 adolescentes, sufre en la actualidad de un problema de ira real y grave conocido como trastorno explosivo intermitente
Además expresa que el ataque de ira se puede definir como aquella conducta agresiva y violenta no premeditada y desproporcionada en relación ante cualquier provocación real o percibida.
Son episodios breves en los que la persona pierde el control de su propia conducta, esta le produce una sensación de liberación aunque luego va seguido de un sentimiento de profundo remordimiento, detalla el especialista.
En tanto el consejero en temas de familia, Carlos González, manifiesta que los ataques de ira más preocupantes son cuando se presentan en la adolescencia que fisuran el tejido familiar. “Muchos adolescentes reprimen los sentimientos de ira y ocultan su verdadero pesar. Esta conducta puede ser dañina para su salud emocional y física, desencadenando una serie de comportamientos y reacciones no esperadas”, dice González

Detonante Para el doctor Marco Tulio Medina, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), existen varios motivos por los que una persona transforma su ira en violencia lo que genera en algunos casos homicidios.
“Cuanta más frustración más agresión. Entendemos por fracaso un impedimento, un obstáculo que se nos pone adelante del camino para alcanzar una meta”, afirma el galeno. Cuando la persona vive una dificultad ante un desafío o un inconveniente inmediatamente reacciona con agresión, incluso hiriendo a una persona, solo porque piensa distinto. La ira a su vez produce una sensación de energía o impulsividad, actuar física o verbalmente de forma intensa e inmediata, para solucionar de forma activa la situación problemática

Solución Los papás deben construir un clima de relajación hacia sus hijos que permita que ellos no caigan en la trampa de los estallidos de cólera, esta sería una de las soluciones afectivas según la psicóloga Bertha Gradiz,
Además la terapia puede ayudar a cambiar actitudes que contribuyen a exagerar o magnificar hasta el dramatismo, episodios que carecen de importancia real y a llevar a cabo una reestructuración cognitiva que permita gestionar adecuadamente la ira.

12 AÑOS es la edad en que comienza a presentarse episodios de ira, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de EE UU.
3 MIL adolescentes mueren diariamente en el mundo, según un informe publicado en 2017 por la Organización Mundial de la Salud.
13 POR CIENTO de las enfermedades a nivel mundial son a consecuencia a desórdenes mentales tales como la ira o la furia.

La terapia y la atención, claves para prevenir la ira
Óscar Sánchez, padre de tres jóvenes cuyas edades no sobrepasan los 25 años, admite que durante la adolescencia de sus hijos se presentaron episodios de ira lo que afecto la armonía familiar.
“En una ocasión me llamaron del colegio porque mi hijo menor se peleó con un compañero por una simple broma que le hizo, y se dieron a golpes, fue un momento triste, casi me lo expulsan”, detalla.
Fernando era muy enojado, demasiado irritable, por nada se encolerizaba, eso le generaba problemas incluso en el aspecto académico, porque lo expulsaban de las clases
Sánchez relata que a partir de ese instante junto a su esposa decidieron que Fernando debía someterse a un tratamiento psicológico para el control de este sentimiento de enojo acumulado.
“La psicóloga que lo atendió diagnosticó que mi hijo padecía de ansiedad e ira y que su principal queja era que sus papás no lo escuchaban, ni le prestábamos atención, pues desde ese momento hicimos terapia con él”, pormenoriza.
“Desde esa terapia, junto a mi esposa, lo escuchábamos más, nos preocupábamos más por sus problemas y necesidades, es que lo habíamos descuidado, pero creo que es clave escuchar más a nuestros hijos, acercarnos a ellos, sin que nos vean con miedo, debemos ser sus amigos”, concluye.

“Debemos trasmitir mensajes de paz a nuestros hijos, especialmente en la adolescencia para que no sean víctimas de la ira”,
Oscar Sánchez
padre de familia

OPINIONES
Marco Tulio Medina
Doctor
• ‘’La violencia se encuentra en la ira, cuando la experimentamos, no razonamos de manera eficaz y eso repercute en la respuesta conductual posterior. Es decir, la ira activa los mecanismos de autodefensa y ello puede derivar en comportamientos agresivos que pueden desatar episodios violentos, llegando en ocasiones a la intimidación física o al asesinato”.
Jorge Barahona
Sacerdote
• ‘’La ira es causa de muchas tragedias irreparables. Son muchas las personas que por un instante de cólera han arruinado un proyecto, una amistad, una familia. Por eso conviene que antes de que el incendio tome cuerpo, extingamos las brasas de la irritación sin dar tiempo a que se propague el fuego, debemos tomar una actitud de oración”.
Julio Carrasco
Padre de Familia
• “Los papás debemos inculcarle valores a nuestros hijos, sobre todo el respeto a la opinión contraria, debemos ser ejemplo de armonía para que ellos, no vivan con resentimientos que luego los sacan con actitudes llenas de odio, que se manifiestan por una ira que no la saben controlar, es importante dedicarles el mayor tiempo posible para aconsejarles”.

Opinión
Las secue las de la ira
Nery Ordoñez
Criminólogo
El odio es consecuencia de la ira. Dependiendo del grado de descarga de la rabia, tendremos a un sujeto violentamente iracundo, en donde la ira tiene una expresión inmediata.
Por el contrario, si no tiene capacidad expresiva o si no procesa las causas de su furia, no las racionaliza, no las metaboliza, tendremos a un individuo que acumula sus rabias. Surge entonces el resentimiento, mejor conocido como odio o cólera, en una víctima va más allá de las lesiones físicas.
Las víctimas de este problema producidos por un crimen, sufren diferentes secuelas emocionales tales como terror, rabia contra los autores del crimen, miedo extremo por sí mismo o por sus familiares, depresión a causa del incidente y sentimientos de impotencia.
En Honduras los crímenes de odio no tienen un efecto únicamente individual, sino que su impacto se extiende a toda la comunidad a la que pertenece la víctima agredida.
Debido a sus atroces consecuencias, la violencia debido a la ira puede provocar angustia, miedo, aislamiento, sentimiento de vulnerabilidad e impotencia en los miembros de toda una comunidad.
De este modo, los crímenes de odio crean una especie de herida social que erosiona rápidamente la confianza pública respecto a estar a salvo o no de estos crímenes.
Los integrantes de cierta comunidad pueden preguntarse cómo de extendido puede estar el odio y la intolerancia y cuántos otros estarán dispuestos a cometer este tipo de violencia lo cual conduce a una pérdida del sentimiento de unión y de confianza entre los miembros de la sociedad, así como un daño irreparable en su cohesión.