Buenas Nuevas

“Como el sarmiento no puede dar…”

“Como el sarmiento no puede dar…”
Tony Salinas Avery
Sacerdote
En este domingo el verbo fundamental es “habitar-permanecer”, que se orienta hacia la relación del discípulo con Cristo, en sentido de vivir con Él en intimidad, fidelidad y comunión.

Para ello Jesús utiliza la célebre imagen bíblica de la vid, árbol símbolo de la prosperidad y de la alegría mesiánica, signo además de un Israel fiel e infiel (puede leerse Is 15,1-7 o el Salmo 80 y Mc 12,1-11). Jesús adapta de manera original el significado. Él se identifica con la vid, pero los sarmientos de esta planta espiritual son los discípulos, es decir, la Iglesia. Si éste es el fundamental significado, vendrá luego el campesino que poda el sarmiento de la vid. Operación dolorosa pero necesaria. A través de las lágrimas de las persecuciones y de las pruebas nacen los brotes de la primavera espiritual. Todo esto nos lleva a comprender consecutivamente, que en este tiempo de pascua, estamos llenos de la vitalidad del “vivir-permanecer” injertados en esta vida espiritual a Cristo Resucitado, ¡vida nuestra! Si el discípulo permanece en Jesús a través de la fe y el amor, Jesús permanece en él con su amor y su fecundidad. Si falta esta continua ósmosis de vida con Cristo, nuestra vida se seca, las acciones se vuelven mecánicas, las palabras religiosas son sólo vanos sonidos, la frialdad del corazón y la sequedad de la conciencia nos atomiza y no crecemos ni damos fruto. En este domingo pascual, todos podemos decir con el Salmo 80: “¡Dios de los Ejércitos, vuélvete, mira desde el cielo y visita esta viña, protege el tronco que tu diestra plantó y que tú hiciste vigorosa!”. La pascua como primavera espiritual para el cristiano, pasado el invierno, está invitado a dar “mas fruto”, es tiempo para ver florecer y ver los frutos de esta vida cristiana alimentada por la reciente Cuaresma y la gracia pascual de nuestro Señor victorioso de la muerte.