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Caridad en el servicio

Caridad en el servicio
José Nelson Durón V.
Columnista
Que nuestra fe sepa dar frutos, quiere nuestro Señor Jesús. A propósito, san Pablo escribe: “No amemos solamente de palabra; amemos de verdad y con las obras. En esto conoceremos que somos de la Verdad…”

La significación más cercana es el servicio, que, en clave cristiana, es la disponibilidad para hacer lo que otro necesita; es la caridad desinteresada, sin rostro y sin espalda. La luz no sabe que ilumina, dice Luis Hierro Gambardella, ARCA, 1991, y así piensa quien da de sí lo que puede, como pide el Señor. No debemos, sin embargo, confundir justicia con caridad, como escuchamos a diario en discursos interesados que terminan revelando injusticias escondidas, como se descubre en supuestos “paraísos” terrenales. Si el propósito de la justicia consiste en suprimir las lacras, el hombre justo no debe escuchar a los que predican caridad para practicar después la injusticia, podríamos afirmar parafraseando a José Ingenieros.
El rostro del futuro está velado en los ´sobrantes urbanos´, dice el Papa Francisco, que viven al borde de nuestras calles y en las periferias urbanas por la indiferencia milenaria, donde prosperan sin dar fruto dulzonas promesas en casitas de un solo cuarto, con canceles de cartón o madera de tercera; donde medran corazones dignos que merecen cosas mejores. Es desde donde se escucha: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.” Allí es donde más debe dolernos; donde debemos posar nuestra atención para que sean mejorados los sistemas de agua y saneamiento, que serán transferidos a la Alcaldía Municipal del Distrito Central en los próximos meses. La Alcaldía se prepara, según declaraciones, para abordar las múltiples necesidades en esas áreas urbanas, por lo que esperamos, sin portentosos milagros que solo el Señor realiza, que vayan solucionándose tantas carencias en ese sector. Pedimos al Señor que pode este propósito, para que sus frutos sean generosos.