Entre Café...

“Mi día transcurre en dar gracias, no tengo tiempode renegar de Dios”

Nubia Mendoza, el sufrimiento de la niñez con cáncer cambió su vida
“Mi día transcurre en dar gracias, no tengo tiempode renegar de Dios”
El cáncer nos hace reaccionar sobre el valor de la vida, porque en cualquier momento podemos ser víctimas de esta enfermedad.Rafael Plata | http://www.suyapamedios.com
Durante casi tres décadas, ha enarbolado la bandera de la ayuda a los padres de familia cuyos hijos sufren de cáncer. Es una mujer incansable, enérgica y apasionada por tenderle la mano a quien presenta una necesidad, sobre todo a los niños a los que considera “sus hijos”. Afirma que “el cáncer es una enfermedad que nos hace reflexionar el verdadero significado de la familia”.

¿Quién es Nubia Mendoza?
Soy una mamá y una esposa, madre de tres hijos y una voluntaria de los niños con cáncer, donde también tengo un montón de niños e hijos que a través de 28 años he dado todo mi tiempo libre para ayudar a estas madres y familias a poder
sobrellevar toda la carga que conlleva el tratamiento de un niño que padece cáncer.

¿Cómo fue su infancia?
Mi familia es comerciante, tenía que trabajar en la tienda de mis padres, daba vuelto en la caja registradora desde que tenía 6 años, me encantaba vender, me encanta el comercio e interactuar con las personas, yo quería ser alguien emprendedora para ayudar a las personas. Recuerdo que pequeña en los tiempos de frío me gustaba regalar ropa y leche a personas pobres.

¿Cómo llega a la Fundación para el Niño con Cáncer?
Gracias a la invitación de Lorena Quintanilla, una amiga quien en 1990 me llevó al Hospital Escuela, su hija, padecía de leucemia, ya está curada, ese día se me abrió otra una puerta en mi vida, ese día mire el gran hacinamiento en el hospital, había más de 40 niños en un espacio en el que podían caber 10 niños, y la mayoría con cáncer, lo que más me impactó fue que ellos cuando tenían frío se cubrían con papel periódico y es cuando dije aquí tenemos que hacer algo, empezamos hacer junto a mi suegra y mi mamá sábanas y cobijas para protegerlos y es así como comenzó mi vida como voluntaria.

¿Qué le ha dejado ser parte de la fundación?
La muerte de mi papá hizo que volviera a nacer, yo dije el muere y tengo que darme a los demás, me entregué a la fundación con tanta energía los seres humanos hemos sido creados para amar y servir al prójimo en todo momento. Procuramos que el padre de familia no se mueva de la cama del hospital para cuidar a su hijo y nosotros buscamos el dinero afuera para que esa unión entre padre e hijo ayude para mejorar y recuperase más rápido el niño tanto emocional como físicamente de la enfermedad.

¿Qué dificultades ha enfrentado en la obtención de recursos para la fundación?
Es un voluntariado que nadie nos ha cerrado las puertas, en 28 años que tengo como colaboradora, más bien nos abren las puertas para querernos ayudar porque todo el mundo sabe lo difícil que es esta enfermedad, el cáncer se cura en tres o cinco años dependiendo de la evolución. Esta es una enfermedad que nos hace reaccionar sobre el valor de la vida, porque en cualquier momento podemos ser víctimas de ella, o tener un familiar que padezca.

¿Cómo ha hecho para llevar un equilibrio entre su familia y esta labor?
Siempre he tratado que mi voluntariado sea en la mañana y con mi esposo tenemos la costumbre de almorzar y cenar juntos. La citas las agendó en la mañana, he estado presente en la actividades de mis hijos, he visto la mano de Dios en mi vida, he sabido manejar con orden el tiempo entre la fundación, mis hijos, mi esposo y hasta comparto algunas horas del día con mi mamá que tiene 94 años.

¿Se ha debilitado su fe, cuando sabe que uno de los niños muere de cáncer?
El único tiempo que reniego es cuando no hay medicamentos oncológicos y es un renegar de decir “Señor que tenemos que hacer”, para ver a dónde debo ir para conseguir medicinas para los niños.
En todos estos años he conocido a tantos Secretarios de Salud, todos prometen que van a apoyar a los niños con cáncer, pero sabemos que la oración nos revitaliza para nosotros seguir luchando, mi día transcurre en dar gracias no tengo tiempo de renegar de Dios.

Conozca a Nubia Mendoza
Nació en Tegucigalpa, pero se crió en Danlí, El Paraíso. Es licenciada en Administración de Empresas y tiene una maestría en Administración de Empresas y Finanzas. Está casada y es madre de tres hijos. Pertenece al movimiento eclesial Equipos de Nuestra Señora.