Reflexión

La regla sin excepción: ¡ser santos!

La regla sin excepción: ¡ser santos!
Juan Ángel López Padilla, Sacerdote
Esta semana, la providencia divina a través de su santidad el papa Francisco, nos ha regalado, lo que a mi parecer es uno de los documentos más bellos de los últimos Pontificados, y eso que, realmente el Señor ha estado grande con nosotros y hemos podido contar con un magisterio sólido, adecuado, oportuno y necesario de parte de prácticamente todos los Papas de los últimos dos siglos.

Eso debido a que los documentos emanados por ellos, fueron poco a poco adquiriendo un carácter netamente universal y su importancia e incidencia es innegable. Aunque, admitámoslo y propongámonos firmemente cambiar, los grandes desconocedores de dichos documentos, somos los propios miembros de la Iglesia.
Esta última Exhortación Apostólica de Papa Francisco, “Gaudete et Exsultate”, viene, no a llenar un vacío sino a recordarnos algo que el Concilio Vaticano II pretendió poner en el centro de la conciencia de nuestro ser bautizados: la vocación universal a la santidad, su posibilidad y necesidad.
Cierto es que, en ese sentido, algunos pasos se han dado, sobre todo por el evidente aumento de canonizaciones, no sólo en su número, sino también en el origen geográfico de los que han alcanzado la Gloria de los altares, y también por el marcado empeño de los Papas por resaltar que, todos los bautizados, sin importar su estado y su profesión, pueden ser declarados oficialmente santos.
Pero, aún queda mucho por hacer. Nuestra gente sigue creyendo, como de hecho lo señala el Santo Padre, que eso de ser santo es cuestión de curas y monjas. Cuando, siendo que yo pertenezco, por pura Gracia de Dios a uno de esos estados, puedo decir que he alcanzado a conocer matrimonios, jóvenes y niños, maestros, profesionales de todas las ramas, muy santos. Claro, también he conocido y tratado muchos hermanos sacerdotes, obispos y religiosas, que a mí parecer, aspiran y viven, una vida santa.
En fin, creo que la intención del Papa, es que nos demos cuenta de que esto de ser santos no es asunto de una excepción a la regla, sino de la regla sin excepción.
Cuando nos quedamos pensado en las cualidades que a nuestro juicio debe tener una persona santa, generalmente señalamos aspectos de orden sobre natural y se nos olvida que Dios actúa en nuestra naturaleza, que la Gracia que de Él recibimos no destruye nuestra naturaleza, sino que la plenifica. Dejarse tocar por esa Gracia, hacer buen uso de los medios a nuestro alcance y entender que cada santo “es una misión”, es lo que nos puede llevar a comprender que no podemos ni debemos hacer de la santidad, mejor de los santos, algo así como un “bicho raro”.
Me propongo, con el permiso de ustedes, y esperando que las circunstancias lo permitan, comenzar una serie de artículos que nos acerquen a la “Gaudete et Exsultate” que, para mí, refleja mejor que nunca el corazón de pastor de Papa Francisco.