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La Iglesia y la salvación

La Iglesia y la salvación
José Nelson Durón V., Columnista
En las lecturas del Tercer Domingo de Pascua podemos apreciar, desde los primeros pasos de la Iglesia instaurada por el Señor Jesús, cómo ella se ha preocupado por propagar Sus enseñanzas, imitar Su modo de hacer y Su catequesis y cumplir Sus mandamientos.

En la primera lectura podemos apreciar a nuestro Primer Papa haciendo uso de la autoridad a él concedida por el Divino Maestro, reconociéndose y revelándose como la fuerte roca que sirve de cimiento de Su santa Iglesia. San Juan, por su parte, como un padre amoroso escribe a sus discípulos suplicándoles que no pequen; a la vez, les expone de nuevo el misterio de la salvación de la humanidad realizada por el Cristo de Dios, a Quien no basta conocerle, sino acogerlo en nuestras vidas, creer en él, tenerle fe y cumplir Sus mandamientos: “Quien dice: “Yo lo conozco”, pero no cumple sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él. Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado a su plenitud, y precisamente en esto conocemos que estamos unidos a él”.
Es conocida la manera como es irrespetada, sustantivada y minorizada la Iglesia en estos tiempos de proselitismo; es ella despojada de la categoría de Casa de Dios, de la Asamblea de los santos y de los llamados a serlo. Sin embargo, el Evangelio revela las apariciones de Jesús en los días posteriores a la Resurrección, alude a la experiencia de los discípulos de Emaús y a las presencias de Jesús Glorificado ante los apóstoles reunidos en el cenáculo, con Su Madre y otras mujeres. Abriéndoles el entendimiento les explica la futura misión de predicar la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos de la tierra. Él dice: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios y el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto”. Esta es la Verdad.