Editorial

Economía incluyente

Editorial del Domingo 15 de Abril de 2018

Economía incluyente
Ha sido el Papa Francisco quien más ha abordado este asunto. Se queja de quienes se concentran en maximizar el rendimiento económico de su empresa, enfatizando en la disminución de los puestos de trabajo, dejando a la deriva a quienes durante mucho tiempo contribuyeron con su esfuerzo laboral, al desarrollo de la empresa.

De hecho, en este mes de abril, las intenciones de oración del Papa, para la orientación de los fieles, se refieren a que se pida por los que tienen responsabilidad en asuntos económicos, para que construyan una nueva economía basada en la inclusión y que se busque un trabajo digno para todos.
Y es que de no hacerlo así, se está fomentando la sociedad del descarte, como la que existe en Honduras, donde la mayoría de la población vive debajo de la línea de pobreza, sobre todo por las pocas oportunidades que existen de un empleo bien remunerado, que permita cubrir las necesidades de todos los miembros de la familia.
Para el Papa la economía debe ser guiada por empresarios, políticos, pensadores y actores sociales que pongan en primer lugar a la persona humana, su dignidad y el respeto de sus derechos inalienables. Y por ello, consagran su esfuerzo en asegurarse que existan oportunidades de trabajo digno.
El Papa insiste en pedir a quienes tienen responsabilidad en asuntos económicos en la sociedad, que tengan el valor de construir nuevas sendas que conduzcan a establecer una economía de inclusión y se busque la existencia de oportunidades de empleo, que permitan un ingreso favorable para cubrir las necesidades familiares.
La visión del Papa es que se construya una sociedad digna y justa, donde todos los miembros que la componen sean incluidos, a sumar su esfuerzo laboral, de manera solidaria, para que todas las personas, tengan la oportunidad de poder participar equitativamente, en el reparto de los bienes producidos para el bienestar de la sociedad.
Para que exista inclusión en la sociedad, se debe comenzar por la inclusión en el seno de la Iglesia que debe ser siempre una casa abierta a la paz, a los pobres y la atención viva a la naturaleza (“cuidado de la casa”). Como puede notarse, es un lugar abierto a servir a los demás.
Especial atención deben despertar quienes han sido atrapados por conflictos armados, y son expulsados de su propia patria como migrantes. Tal es el caso de Honduras, cuando en este momento, una multitud de más de 800 hondureños está atravesando territorio mexicano, con el propósito de cruzar la frontera de los Estados Unidos de Norteamérica.
Las razones aducidas por los compatriotas emigrantes, para abandonar su país están referidas a la falta de empleo y las amenazas a la seguridad personal, por el control que sobre el territorio en que han habitado, ejercen hoy las Maras o Pandillas. La emigración hondureña es inducida por problemas concretos, como los ya expuestos, que se les está buscando solución, por parte del gobierno y de las organizaciones de la sociedad civil. Para ello, se ha estructurado el Plan 20/20 destinado a atraer inversión extranjera, con el objetivo que se establezcan nuevas empresas y de crear miles de puestos de trabajo, que ayudarán a reducir la exclusión que está golpeando con todas las carencias que implica la pobreza, a muchas familias.
Son problemas que el Papa Francisco ha señalado desde que fue electo, pues como lo ha expresado desea un Iglesia pobre, al servicio de los pobres. Una Iglesia que no esté encerrada, sino que salga a ponerse al servicio de las periferias. Y que tenga el coraje de combatir el actual sistema económico con valentía, porque está fundamentado en el individualismo y el consumismo. Hay que tener la decisión de luchar con denuedo contra este modelo económico y saber abrir nuevos caminos, llenos de solidaridad. Ya lo expresó el Señor Jesús: “Lo que hicieron con uno de mis hermanos más pequeños……..conmigo lo hicieron”.