Editorial

Jesús es el Señor

Editorial del Domingo 8 de Abril de 2018

Jesús es el Señor
Estamos celebrando con alegría: La Pascua del Señor. Jesús ha ofrendado su vida; ha aceptado su dolorosa pasión y muerte por nuestra salvación. Por haber cumplido con obediencia la voluntad de su Padre, fue resucitado y vive para siempre. Ha derrotado al pecado y a la muerte.

Por ello, todo bautizado está llamado a reconocer a Jesús, como el Señor de su vida, aquel que siempre está a su lado, que educa por medio de su Palabra revelada. Su señorío ha enseñado como vivir con fidelidad a Dios y al prójimo, comprometidos en la creación de una sociedad justa, pacífica y solidaria.
En Honduras, no es la enorme movilización humana que se realizó en la Semana Santa, hacia playas, balnearios y paseos, lo que debe dejarnos llenos de complacencia. Sino la devoción y la participación masiva de fieles, que celebraron los actos litúrgicos de la Semana Santa, todo lo cual fue vivido con profundo amor y religiosidad.
Fue la oportunidad de compartir la fe cristiana, con la viva presencia del Señor Jesús y el acompañamiento de las varias comunidades eclesiales. Momentos privilegiados de profundizar las enseñanzas cristianas que ayudan a purificar el corazón humano. Y es que toda persona necesita desterrar de su corazón, todo aquello que denigra su sana condición humana, males como: el odio, el rencor, la idolatría de los bienes materiales, el afán de poder político, la exclusión de los más pobres y necesitados, etc.
Son males que producen daños irreparables a quienes son alcanzados por ellos, de manera que quien los practica se convierte en verdugo de sus congéneres, despojándoles del respeto a sus derechos y su dignidad de persona, y condenándoles a una existencia llena de precariedades.
Es imprescindible reconocer a Jesús, como el Señor de la propia vida, para actuar a imitación suya, como servidor de quienes nos rodean, no buscando únicamente la propia satisfacción personal, sino que siendo conscientes de las obligaciones de servir a las personas con quienes se convive en la misma comunidad humana,
Por ello, desde las instituciones de servicio público, se necesita tener un compromiso de servicio a la ciudadanía. Desgraciadamente, ya desde hace muchos años, se ha creado la cultura de la corrupción, que ha traído consigo la injusticia y la violencia en grado sumo.
Se ha llegado en Honduras hasta el punto en que la ciudadanía, ya está harta de los actos de corrupción y se manifiesta un repudio generalizado y el deseo de que sean castigados quienes han cometido actos tan deleznables. Y es que el ciudadano entiende que las consecuencias de la corrupción son miseria, exclusión, hambre y desempleo, refugiados y migrantes que huyen del propio país, y otros que deciden optar por su supervivencia ya sea como delincuentes del narcotráfico, de la trata de personas, de la extorsión, asalto y robo etc. Pero Honduras no es un país condenado a ser fracasado. Existe la fe religiosa en la gran mayoría de la población. Existen muchos hondureños que han optado tener a Jesús, como el Señor de sus vidas, y están decididos a vivir en una nación con paz y justicia.
Por eso se ha visto con buenos ojos, la decisión tomada por el gobierno actual de establecer un ambicioso programa de becas para cubrir estudiantes tanto de primaria como de secundaria, siendo parte de la iniciativa de desarrollo 20/20. Actualmente, solo están disponibles estas Becas para Universitarios, pero en prevención de tantos males, se desea aumentar cobertura a un mayor número de estudiantes. La acción coordinada. Contra la corrupción, de todos los hondureños es la que puede producir frutos de paz, de reconciliación, de esperanza y de diálogo provechoso.
Ya lo expresó el Señor Jesús: “Si grano de trigo cae en tierra y no muere queda infecundo…..pero si muere, da mucho fruto”.