Buenas Nuevas

“Has creído…”

“Has creído…”
Tony Salinas Avery, Sacerdote
Hermanos y hermanas, nos encontramos con este domingo, terminando la Octava de Pascua, y como todos los años, se cierra con ese encuentro ocho días después de la resurrección, con el episodio de Tomás, el discípulo incrédulo.

Pero, más que presenciar su incredulidad, celebramos la fe. La fe fatigosa de Tomas y la maravillosa fe de los que sin ver “creen”. En esta narración encontramos dos escenas: en aquella misma tarde del domingo de resurrección, Cristo les da su Espíritu a los discípulos, llamada así la “Pentecostés Joanea”. En el gesto simbólico de “soplar”, para el lector bíblico, resuena el soplo de vida de la creación del Génesis. Aquí se reinicia una nueva creación. La segunda escena tuvo lugar, ocho días después de la resurrección, Tomás que no había estado la tarde de aquel domingo, manifiesta con orgullo su deseo de tener un signo, una prueba de confirmación. Claro que no estaba tampoco fuera de la realidad al pedir una prueba de evidencia. Juan entonces, quiere ilustrar precisamente estas dos dimensiones. En efecto, por una parte ofrece al discípulo el signo para promover su fe; pero, por otra parte, en los labios de Jesús aflora una bienaventuranza solemne, la última de los evangelios: “¡Bienaventurados los que sin haber visto creerán!”. Para todos los que siguen el difícil camino hacia la fe, hay que decir, que tenemos que empeñar la mente, los sentidos y el corazón, para poder “tocar con la mano”, que no es una posibilidad excluida, sino más bien ofrecida por Cristo mismo para creer; pero ésta hace brillar la grandeza de la fe más libre de quien elige “arriesgar sobre la simple palabra de Cristo, sin pruebas y contrapruebas milagrosas o complejas demostraciones. Este segundo domingo de Pascua, debemos todos celebrar y depurar nuestra fe, en Jesucristo muerto y resucitado de entre los muertos.