Reflexión

El veto del pueblo

El veto del pueblo
Juan Ángel López Padilla, Sacerdote
Esta semana hemos asistido, con particular satisfacción, al veto presidencial de una ley sobre la que muchos grupos de la sociedad civil se habían pronunciado en contra porque, sin entrar en detalles, era un claro paso atrás en la lucha contra la corrupción en el país.

El problema de tocar este tipo de temas es que, por fórmula, los interesados descartan cualquier comentario que venga de un sacerdote porque en su visión minimalista y sobradamente soberbia, piensan que por el hecho de no ser políticos o abogados o economistas o lo que se les ocurra, no tenemos derecho a opinar. Sin olvidar claro la “muletilla” eterna de los grupos que sólo respiran ideología de invocar un laicismo que tiene poco de laico y mucho de “religión” fanatizada en la que se idolatra a unos líderes que para ellos son impolutos. Claro, esa percepción la historia ha demostrado hasta la saciedad que tiene unos límites abismales porque en muchas ocasiones se han llenado la boca señalando a otros, pero sus actos generalmente demuestran que las palabras: ética, verdad y honestidad, las han escuchado en algún momento, pero son conceptos que exceden sus limitadas mentes que sólo se mueven por el color del dinero y el ansía de poder.
En fin, si el “soberano”, como acostumbran llamar al pueblo, tuviera derecho a vetar las acciones de estos políticos, y cuidado me salen con que eso ocurre cada cuatro años porque bien sabemos que es una idea falaz, lo cierto es que muchas cosas cambiarían en este nuestro mundo tan politizado y dividido.
Seguramente el pueblo vetaría a todos los políticos que se están negando a dialogar, a sentarse a la mesa y sobre todo a los que hablan de diálogo pero lo usan para salvar apariencias. Habría que vetar a los que se empeñan en seguir sembrando inestabilidad, odio y violencia.
Se debe vetar a los operadores de justicia que a leguas se nota que no quieren impartir justicia sino seguir plegándose a los intereses de los que los pusieron ahí. Otro veto estaría sobre aquellos que permiten que sigamos esperando ver resultados contra los que saquearon el Seguro Social, han quebrado los Institutos de Previsión, se enriquecieron a costas de destazar la ENEE, lo que ahora se llama Insep, etc.
Habría que vetar todos los artilugios para manipular la elección del futuro Fiscal General porque bien saben que de eso depende que el fiel de la balanza no se incline hacia donde hasta ahora lo ha hecho.
Se debería vetar ese desequilibrio que hay cuando se combate tanto el delito, que nadie duda que hay que hacerlo, pero no se le previene. Se han construido más cárceles en los últimos años, que hospitales, escuelas.
Finalmente, hay que vetar a todos los que se olvidaron de lo que prometieron sobre la Ley Electoral y por eso buscan distraer con cualquier leyezuela que más que alquilar vientres, debería rentar inteligencia.