Tema de la Semana

Un calvario, es el diario vivir de los hondureños

Un calvario, es el diario vivir de los hondureños
La pobreza, corrupción y la violencia son algunos de los latigazos que padecen habitualmente los pobladores. Es un camino de cruz que en el país, pareciera no terminar en resurrección.Oscar Josué Cerrato
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S i bien es cierto, el camino de la cruz de Cristo hacia el Calvario consta de 14 estaciones con caídas, encuentros y dolor, lo que muchos hondureños viven a diario, se asemeja no en acciones pero si en espiritualidad y hace cumplir muy bien el texto bíblico de San Pablo en la carta a los Colosense 1, 24: “cumplo en mi carne, lo que falta a la pasión del Señor’’. A la luz de esto, Fides ahonda en algunos de esos azotes que el pueblo sufre.

Impunidad Un flagelo con el que el pueblo hondureño tiene que lidiar a diario y que tiene un trasfondo desde muy atrás en la historia, es la intención de las autoridades por el cumplimiento de la ley, sobre todo en los casos de corrupción, a lo que Gabriela Castellanos, directora del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) aduce que hay un cansancio por parte de la población: ‘’como población estamos cansados de ver tantos casos de corrupción que en su mayoría, quedan en la impunidad’’, además, Castellanos afirma que ‘’el CNA seguirá siendo responsable y denunciando cada uno de los actos que podamos comprobar’’. Ante el poco interés de castigar la corrupción con la justicia de los hombres, Luis Sevilla, quien es miembro activo de la Parroquia Santo Domingo Savio de Tegucigalpa, apunta que hay sentimientos negativos ante este mal que aqueja el pueblo por lo que asegura que ‘’desde un punto de vista humano es muy sencillo sentir resentimiento, impotencia y hasta odio viviendo en un ambiente lleno de corrupción y sobre todo donde reina la impunidad’’. Al consultarle sobre la comparación de la justicia de Dios y la de los hombre, este comprometido agente de pastoral afirma ‘’la justicia de Dios, a la que estamos llamados nosotros como su pueblo, es a tratar a los hermanos según el amor de Él’’.

Desempleo De la impunidad, se pasa a uno de los dolores que más sufre el hondureño, es la falta de empleos, siendo evidente que el país no ofrece oportunidades reales y valorizadas. Alrededor de 1. 6 Millones de personas no poseen un trabajo fijo o tienen problemas de empleo, a lo que Carlos Madero, Ministro de Trabajo afirma que: ‘’los jóvenes son los que tienen la tasa de desempleo más alta en el país, seguido de los mayores de 35 años y las mujeres’’; entre los jóvenes desempleados encontramos a Heyzzi Coello, miembro activo de la Pastoral Juvenil de la Parroquia San Juan Bautista en Tegucigalpa, quien admite que es difícil obtener un empleo seguro por el solo hecho de ser ‘’joven sin experiencia laboral y sin un padrino político; la oportunidad que tanto he estado esperando llegara en el momento justo’’. El compromiso de creación de empleos es prioridad, así lo afirma el ministro Madero, quien además dice que ‘’será un tema central porque tenemos como meta única la generación de empleo y oportunidades’’.

Realidades Otros elementos que deprimen a la población, son la excesiva inmigración de hondureños hacia México, Estados Unidos y España, la falta de recursos en los centros hospitalarios, los bajos niveles educativos y la violencia que a diario arrebata la vida de inocentes, hacen pensar que no se puede anhelar un mejor presente y mucho menos, próspero futuro; Javier Suazo del Instituto de Doctrina Social de la Iglesia, opina todo lo contrario ‘’nosotros como verdaderos creyentes debemos de tener mucha fe, ya que la época es más que oportuna a para que no escuchemos los cantos provocados por la corrupción, impunidad e injusticia y desde nuestros espacios, provoquemos tolerancia y diálogo’’.

Vigente La Pasión del Señor sigue viviéndose día a día en todas estas problemáticas expuestas y en muchas otras que conocen cada familia y cada persona; el Padre Marlon Díaz, de la Parroquia San Diego de Talanga, expone que con solo el hecho de haber nacido en esta tierra, nos expone a situaciones bastante duras ‘’todo esto se convierte en el Vía Crucis de todos aquellos que vivimos en esta porción de tierra en donde desde lo que somos o poseemos buscamos a Jesús para sentirnos liberados, es vivir estos golpes y camino al calvario hondureño con la seguridad que Cristo nos dará la paz y seguridad que tanto necesitamos”. Para Rolando Discua, un feligrés de la Basílica de Suyapa con estudios en teología, la pasión del Señor se sigue viviendo a diario: ‘’como cuerpo de Cristo, en nuestros hermanos se siguen recibiendo en sus espaldas los flagelos y azotes de la corrupción de nuestro tiempo’’. La actualización del calvario del redentor, está cimentada en muchas realidades afirma Discua: ‘’hoy esa espalda de Cristo es azotada en los hermanos y hermanas que no han podido tratarse una enfermedad, que por la corrupción viven en pobreza y no tienen oportunidades’’. Ante todo esto y como nota alta, la pasión del Señor tuvo como fin la gloria, la resurrección, la nueva vida y a través de ese ejemplo, es que en Honduras se pueden esperar tiempos mejores, con más oportunidades y donde se busque siempre el bien del otro, como lo hizo Jesús en el madero, al redimirnos del pecado mortal.

Inseguridad
La extorsión es un dolor de cabeza en Honduras
El crimen de la extorsión es el principal flagelo en Honduras. Cada seis horas las autoridades detectan un nuevo caso y a criterio del sociólogo Julio Navarro: ‘’el sector más afectado, es el pequeño y mediano comerciante’’.

1 Corrupción
Una de las más grandes y duras problemáticas del país, detonadora de muchas discrepancias sociales, políticas y hasta de fe, es la corrupción, que parece haberse convertido en un modo de vivir y de subsistir. Honduras se encuentra con un puntaje de 29 en el medidor de corrupción mundial; esto ante el promedio de 43, deja a la nación hondureña entre los 124 países que obtuvieron un puntaje debajo de 50, algo preocupante para el país.

2 Pobreza
El índice de la pobreza extrema en Honduras llega a un 46%, por su parte, la pobreza general se encuentra casi en un 70%. Ante esta difícil situación, más de dos millones de personas hondureñas y algunos extranjeros radicados en el país, optan por el comercio informal para subsistir. Solamente y al cierre del año 2017 cerró con 300 mil nuevas personas pobres, a pesar de una economía que sube.

3 Violencia
El Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, a través de su directora Migdonia Ayestas, confirmó que el índice de homicidios en Honduras, ha reducido significativamente. Entre enero, febrero y primeros días de marzo de 2017, habían muerto 57 personas en 17 eventos; en el mismo periodo pero en 2018, se han registrado 31 muertes en 9 eventos. Una disminución de un 59% en el índice mortal.

4 Fe
A pesar de las distintas dificultades que a diario se presentan en el panorama del hondureño, siempre se cree en un futuro mejor, es allí donde la fe juega un papel importante, al alentar la esperanza y sembrar sentimientos de superación, de positivismo y de dinamismo para convertir lo malo en aprendizajes, que dejan lecciones bastante valiosas.

5 Positivismo
Para Honduras, hablar de actitudes positivas parece algo sin aterrizar en la realidad, pero que es posible si se unen esfuerzos en pro de una nación diferente. Desde las cosas sencillas y pequeñas, se puede fomentar un cambio de mentalidad, en el que impere la iniciativa, el deseo de ser mejores y el amor por la patria. La naturaleza del nacido en Honduras, lo lleva a emprender y luchar por más oportunidades.

– ‘’Los caminos de los hondureños nos hacen llegar a la cruz de Cristo. Caminar en las calles de nuestra Honduras es pensar en todos los flagelos que el mismo Jesús ha pasado’’.
Marlon Díaz, Sacerdote

Empeora situación económica
Según el Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (FOSDEH), el nivel socioeconómico de los hondureños ha empeorado, dejando pobreza con un 76% y extrema pobreza con 43%. Datos alarmantes en los que los pobres han aumentado casi en un 70% en comparación a los que surgieron durante los años 2016 y 2017.

Opinión
La compasión efectiva ante los flagelos del pueblo
Tony Salinas, Sacerdote
En estos días de Cuaresma y consecuentemente seguidos por el tiempo de la Semana Santa, vamos a contemplar el misterio del dolor en el hijo de Dios. Y uno de los elementos profundos de la pasión de Jesús, está precisamente en la flagelación. Aquellos deseos de Pilato de liberar a Jesús habiéndolo flagelado como un castigo previo, tanto para que pudiera tener la gente compasión de él o tanto para prepararlo en debilidad a la muerte. Por eso en el Evangelio de Juan escuchamos aquella triste sentencia: ‘’he aquí al hombre’’ que ya en verdad no parecía hombre, estaba flagelado, coronado de espinas, ensangrentado. La flagelación era una parte ritual del rito de condena. Pero la pasión de Jesús se vivió una vez y para siempre; revivirla hoy en la fe, la esperanza y en la oración hace pensar en grandes flagelos que vive también el hombre de hoy, donde Cristo sufre, padece y muere. Tantos flagelos que podríamos ver hoy, están siendo escarnecidos los hijos de Dios, por el pecado en muchas de sus formas: corrupción, delincuencia, homicidios, femicidios, secuestros, el flagelo de la pobreza galopante que quita la dignidad al ser humano, el flagelo de la realidad de la enfermedad sin atención médica y sin auxilios necesarios, el flagelo de la soledad de los que no tienen tierra, de los que no tienen casa, del migrante que va buscando un futuro a costa de tantos sacrificios. Hoy en la pasión de Cristo, cada uno deberá encontrar al prójimo donde Cristo sigue siendo flagelado y que espera también, no solamente un sentimiento de compasión sino una compasión que lleve a la solidaridad de remediar los males que siguen flagelando el cuerpo de Jesús.