Editorial

El estigma de la corrupción

Editorial del Domingo 11 de Marzo de 2018

El estigma de la corrupción
Todo miembro de la Sociedad está convocado a ser solidario con sus coterráneos, Quien así lo hace, es porque reconoce la igualdad esencial en Dignidad y Derechos que tienen todos sus congéneres. Es un camino para transitar al logro de la unidad entre todos los ciudadanos y entre todos los pueblos.

Pero la realidad de Honduras y el continente americano revela la profunda desigualdad que existe entre Países y Personas, a causa de distintas formas de explotación, opresión, pero también de corrupción. Todas ellas son maneras distintas y equivocadas de vivir en sociedad. Además, son creadoras de la pobreza y exclusión en la gran mayoría de la población.
En Honduras, en los actuales momentos se percibe una actitud unánime de querer combatir la corrupción, ya que se le considera, como lo expresara recientemente el Papa Francisco que “la corrupción es un proceso de muerte” y el cual “es un mal más grande que el pecado; más que ser perdonado, este mal debe ser curado”. Mal demoníaco, pero que sin embargo, no puede prevalecer contra la esperanza traída por el Señor Jesús.
La Corrupción se manifiesta en el seno de las Organizaciones, especialmente en varias de las Instituciones Públicas, donde es una práctica permanente de utilizar funciones y los medios que les son propios y están para beneficio de la ciudadanía, en provecho, económico o de otra índole, exclusivamente de quienes las manejan.
Otras formas de corrupción es inducir a los menores de edad y a las jóvenes con fuerte necesidad económica a que se prostituyan. También cuando se soborna a alguien con dádivas o de otra manera.
El Papa Francisco ha señalado que “las formas de corrupción que se deben perseguir con mayor severidad son aquellos que causan graves males sociales, en casos de materia económica y social, como por ejemplo los grandes fraudes contra la administración pública o el ejercicio desleal en las administraciones; así como cualquier tipo de obstáculo que interfiere al ejercicio de la justicia, con la intención de procurar la impunidad de los propios delitos o de terceros”.
En Honduras, existen los casos de corrupción judicializados por actividades ligadas al crimen organizado, y que han producido extradiciones de delincuentes hacia los Estados Unidos para ser juzgados y condenados en aquel País. Se han realizado operativos para la captura, enjuiciamiento y la incautación de bienes ilícitos en distintas ciudades.
También está el caso de los Juicios y condenas que han resultado por el saqueo efectuado al IHSS. Los cuales aún se están realizando, habiéndose capturado a muchos participantes que estaban en condición de prófugos.
Y en los últimos días los cargos imputados de apropiación indebida de caudales públicos y de lavado de activos a una ex Primera Dama, quien será llevada a juicio oral y público para deducir responsabilidades penales.
Todo ello hace pensar a la ciudadanía, que la lucha contra la corrupción en Honduras ha comenzado y que el sistema de impunidad que ha sostenido a los corruptos está por terminar. Lo cual significa que todos los grupos políticos y de sociedad civil tienen que comprometerse en el fortalecimiento de las instituciones públicas, para que puedan cumplir fielmente con la misión de servicio a la ciudadanía con que fueron concebidas.
Y se agita el pecho de los ciudadanos confiando que muchos de los casos más sonados de corrupción que han existido en los distintos gobiernos, van a ser develados y serán enjuiciados los ex- funcionarios responsables.
Una lucha firme contra la corrupción eliminaría la mayor causa del sufrimiento de los pobres y excluidos, oprimidos por sus carencias de alimentos, salud, educación y casa.
Ya lo expresó el Señor Jesús: “Busquen el Reino de Dios y su Justicia…y todo lo demás vendrá por añadidura”