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Alégrense los cielos y la tierra

Alégrense los cielos y la tierra
José Nelson Durón V., Columnista
Visitando en el cementerio en su cumpleaños a mi cuñado, que vivió lleno de entusiasmo por la vida, alegre y entusiasta, no pude evitar pensar en cómo vivimos ignorando la muerte y cómo, cuando ésta nos llega con su cargamento de dolor, nos aplasta, apabulla y nos parece inverosímil.

Dolor, sorpresa, incredulidad… Deberíamos acostumbrarnos a ir a un cementerio para interpelarnos por el sentido de la vida y para aprender a contemplar la muerte y la vida en la misma dimensión y como consecuencia la una de la otra, para entender que la muerte no termina nada y es más bien el inicio de la gran compensación eterna. Dice el Señor Jesús: «Mi Padre no es un Dios de muertos, sino de vivos” y siendo templos de Dios debemos estar atentos a las invasiones de la vanidad que mina los cimientos y es inicio de la destrucción.
La luz del intelecto nos permite ver más allá de los primeros principios, que, inspirados por Dios mismo desde la concepción, son “la imagen que la Verdad primera nos ha participado de sí misma, la imagen de la Verdad que llevamos en nosotros” (Santa Edith Stein). Oteando desde esa Verdad podemos entender por qué la Iglesia nos dice “¡Alégrate! en vísperas ya de la Pascua, que es la más límpida fuente de la alegría cristiana. A mediados de Cuaresma, el “laetor” (alegrarse) que inunda las almas no es sino el más humilde gozo que acepta el más sublime amor redentor. Desde el profundo pesar por los pecados, desde la sencilla humildad de nuestra pequeñez y poquedad, brota el gozo pleno de agradecimiento por su dolor y sacrificio en la cruz para salvarnos. Hoy comprendo, mi Señor, por qué la Iglesia celebra el 25 de marzo la Anunciación o Encarnación, casi coincidiendo con la Pascua, y nueve meses después, el 25 de diciembre, el natalicio de nuestro Señor Jesucristo, como significando la esencia, unidad y sentido de la vida y dan congruencia de los acontecimientos que propician nuestra salvación. ¡Alégrense los cielos y conténtese la tierra en este día!