Familia

Quejarse en redes sociales se ha vuelto algo habitual

Quejarse en redes sociales se ha vuelto algo habitual
En estos medios de comunicación las personas han encontrado un canal para expresar sus emociones.Rafael Plata
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Las redes sociales, además de ser un medio para compartir fotos o mensajes sobre qué está pensando o qué está pasando, se han convertido en un canal para que las personas desahoguen sus quejas e insatisfacciones.
El hecho de quejarse en ellas “no sirve para conocer la realidad, pero sí para expresarnos, para sacar lo que tenemos dentro y sentir que no estamos cohibidos”. El internet da una apertura al anonimato que es aprovechado por personas inescrupulosas que profieren insultos y amenazas, dice el especialista en informática Carlos Castañeda.

Expresiones emocionales Así mismo señala Castañeda que para analizar este fenómeno es importante distinguir las redes sociales, porque unas facilitan más las expresiones emocionales que otras. En ese sentido, explica “en las redes nosotros formamos una imagen pública que se expone para que otros la apoyen, la acompañen y así comunicar lo que sentimos a las personas con las que estamos conectadas’’ y señala que en Facebook se da esa expresión de forma más personal, por los vínculos entre amigos y familiares. Para el caso la red social, Twitter, es un escenario más lógico, informativo y puntual. Ambas plataformas ponen a la mano la posibilidad de masificar la opinión y las emociones personales.

Identidad virtual La identidad es otra particularidad del mundo virtual. Y es que se pueden distinguir dos tipos de usuarios en redes, el ‘real’ y el avatar, este último representa una personalidad exclusivamente virtual, sin revelar la persona.
‘La queja o denuncia adquiere lenguajes y formatos diferentes en las redes, expresándose en videos, fotos, memes, palabras, todos elementos comunicados con la inmediatez y la sencillez que el internauta utiliza para el desahogo y refuerzo de su ego.

Frase:
“Las redes sociales son capaces de promover el bien de la sociedad, pero pueden conducir a una división entre las personas”.
Francisco
Papa

Aspectos importantes
1Dato
Desde que las redes sociales se hicieron populares, se han encontrado distintos casos de suicidio, bullying cibernético, entre otros. Estudios revelan que el 76 por ciento de los usuarios activos entre 10 a 19 años, son los que padecen más de depresión.
2Respeto
Las relaciones humanas implican respeto, comprensión y reconocimiento, aspectos que en la comunicación por redes sociales muchas veces quedan reducidos. En este tipo de medios el otro se vuelve virtual, razón por la cual las personas con frecuencia se desprenden de la carga emocional.
3Solución
La psicóloga Iris García, recomienda que para desahogarse ante cualquier problema es preferible dialogar “cara a cara” con una persona de confianza antes que en las redes sociales. Para que el desahogo sea realmente sanador, “la persona a quien acudamos debe ser alguien ecuánime”

OPINIÓN
Las redes sociales y la impulsividad
Óscar Murillo
ESPECIALISTA
El internet y las redes sociales quizás no sean los entornos más idóneos para desahogarse, ya que despotricar en los sitios web podría hacer que uno se sienta menos feliz y más enfadado.
Las personas que visitan los sitios web para expresar sus desacuerdos con otras personas o determinadas situaciones o para criticarlas, se sienten más relajados inmediatamente después de publicar un comentario, pero después tienden a sentir más ira y a manifestar su frustración de maneras inapropiadas.
Tanto leer las quejas, críticas o escritos hostiles de otros individuos como escribir los propios, se relaciona con cambios negativos en el estado de ánimo.
El internet pone en evidencia los problemas de impulsividad de las personas y algunas webs que funcionan como sacos de boxeo virtuales refuerzan las conductas nocivas.
A pesar de que las nuevas tecnologías permiten estar cada vez más conectados, las personas están cada vez más solas a pesar de la hiperconectividad.
La gente necesita y busca un soporte emocional, en estos casos en los que se comparte un problema con miles de personas, va más allá de la limpieza emocional en sí misma, sino que acuden a pertenecer a grupos en redes sociales para encontrar apoyo a sus problemas o posturas.
Muchas veces no lo hacen en busca de real ayuda, sino solamente para ponerse en el lugar de víctimas y ser escuchados. Y no importa que la escucha sea virtual.
Detrás de una pantalla, la sensación de libertad es mayor y se propone un grado de desinhibición mayor que en las interacciones cara a cara; además, muchas veces no se llega a ser consciente del alcance que las acciones pueden tener en una red social.