Editorial

Un tráfico incontrolado

Editorial del Domingo 4 de Marzo de 2018

Un tráfico incontrolado
Hace algunos días el Presidente Donald Trump se refirió a los Países del Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras), tildándolos de no ser amigos de los Estados Unidos, pues no han podido detener totalmente los flujos del narcotráfico y de migrantes hacia Norteamérica.

Fue una breve y desafortunada intervención, que no tuvo mayor relevancia mediática,
pero que nos hace pensar que el Presidente Trump, necesita tener mejor visión sobre las causas de la situación que se está viviendo en América Central. Y que necesita de una mayor intervención de su gobierno, para garantizar la seguridad en esta área geográfica.
Una situación de violencia, que en parte, es estimulada precisamente por el incontrolado tráfico de armas que invaden esta región, procedentes de los Estados Unidos. En efecto, la proliferación de armas norteamericanas, es lo que ha hecho posible que los carteles de la droga, así como las maras y pandillas, tengan a su disposición arsenales formados por las más modernas versiones de la tecnología, en lo que se refiere a las armas de fuego.
Nos estamos refiriendo a una de las industrias más florecientes de Norteamérica, y que aunque es muy exitosa, es una de las menos controladas por la Ley. Es una industria que progresó y creció en un 125% en el lapso comprendido entre los años 2008 y 2014, según lo reflejan estadísticas oficiales.
El número de puestos de trabajo que produce esta industria en los Estados Unidos es de 236.000, habiendo tenido un crecimiento del empleo de 58%, en el mismo período de 2008 al 2014. Con un salario promedio anual de US$ 52.000
La falta de control legal puede y debe ser comprobado, con las compras irregulares, que realizan los grupos criminales de México, en las tiendas de armas y municiones que existen en el Valle del Río Bravo, en Texas. Armas que cruzan la frontera entre Estados Unidos y México, burlando ser interceptadas por los agentes fronterizos.
De manera que un País, signado por la violencia criminal, como México, está saturado pistolas, rifles y escopetas que han sido producidas en cantidades millonarias en los Estados Unidos. Armas y municiones que tienen en vilo a la sociedad mexicana por el incremento de la criminalidad. Produciéndose a continuación un tráfico incontrolado de armas y municiones desde México, hacia los Países del sur, incluyendo Honduras.
Efectivamente, en los distintos operativos realizados por la Fiscalía General del Estado, en Honduras se encuentran siempre en poder de grupos criminales armas y municiones, que han sido producidas en los Estados Unidos.
Son armas modernas que han ingresado a Honduras, de manera subrepticia, y están en poder de jóvenes menores de 18 años, quienes son entrenados como gatilleros de maras y pandillas. Dado que en el caso de ser capturados, tendrán un tratamiento especial por la justicia hondureña, debido a su condición de ser menores de edad. En los mismos Estados Unidos, la Asociación Nacional del Rifle, una institución de la Sociedad Civil, hacen donaciones de armas y municiones a centros escolares, de manera que los menores de edad, aprenden a manejarlas cual si fuera un deporte. Lo peligroso es cuando no existe un estricto control para verificar la edad (18 años), al comprarlas. Esta laxitud en el control de esta industria, ha repercutido negativamente en los mismos Estados Unidos, donde se han suscitado asesinatos múltiples, en centros de nocturnos de diversión, en las calles, pero también en centros educativos. Como la masacre ocurrida hace algunos días en una escuela secundaria de Florida, donde hubo 17 muertos.
Para que en Honduras exista un control sobre portación de armas y un registro balístico bien organizado, se hace necesario que el Congreso Nacional, discuta y apruebe una nueva Ley de Portación y Tenencia de Armas de fuego, para reducir la violencia como lo expresara el Señor Jesús: “Trata de llegar a un acuerdo con tu adversario… Mientras vas caminando con él”.