Buenas Nuevas

Del Templo de su Cuerpo

Del Templo de su Cuerpo
Tony Salinas Avery
Sacerdote
Nos encontramos este domingo ante una declaración de Jesús malentendida por sus interlocutores que ironizan sobre la imposibilidad de reconstruir en pocas horas un edificio que había necesitado 46 años de trabajos, a partir del 18º año del rey Herodes, es decir, desde el 20/19 a.C.

(tal vez, mientras Jesús habla, está por celebrarse la pascua del 28 d.C.); y, es que Jesús decía: “Destruid este templo y en tres días lo levantaré”. Unida a esta declaración hecha, está el término “recordar”, sus discípulos se acordaron de lo que Él había dicho, antes de Resucitar de entre los muertos. El verbo “recordar” que viene del hebreo “zacar”, es comprender, revivir, es celebrar, es interpretar a la luz de la pascua. Para nosotros, cercana ya la Semana Santa, el Templo es sinónimo del Cuerpo de Jesús, que anuncia su muerte y su gloriosa resurrección de entre los muertos. Por lo tanto la declaración de Jesús, es un anuncio de su inminente destino, marcando el desenlace en la resurrección, que es el centro del relato. Con ella, todos podremos tener un nuevo acceso a Dios en el Templo reconstruido de su único Hijo, y una definitiva presencia del Padre en medio de la humanidad. Ya la idea del cuerpo resucitado como templo perfecto se encuentra ya en el prólogo de Evangelio de Juan cuando dice: “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (1,14), con una evidente alusión a la tienda del arca, lugar de la presencia divina en medio de Israel. El “recuerdo” del evangelio de hoy se transforma, entonces, no sólo en un llamado a celebrar ese cuerpo glorificado del Redentor, cercana la Pascua, sino en saber ir al Padre a través de aquél que se ha hecho Templo-Tienda de encuentro y puente de toda salvación eterna, para quienes en estos días de salvación santifique también su cuerpo con el don de su presencia.