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El camino de conversión hacia la justicia social

El camino de conversión hacia la justicia social
Este es un tiempo propicio para abrir el corazón a Dios a través de la oración, ser solidarios y abstenernos de todo aquello que más nos cuesta dejar.Víctor Hugo Álvarez
http://www.suyapamedios.com
Inmersa en una profunda crisis cuyas salidas inmediatas aún no se vislumbran, la feligresía hondureña comenzó el período cuaresmal, un tiempo propicio para la reflexión y la búsqueda de nuevos horizontes para la vida personal y comunitaria y una preparación para celebrar el gran acontecimiento de la vida cristiana que es la Pascua.

Realidad Honduras vive un momento difícil y nada más propicio que este tiempo de Cuaresma, considerado como un gran retiro, para poner en práctica la solidaridad, la comprensión y la búsqueda de una vida personal y social fundamentada en el amor al prójimo.
En su Mensaje de Cuaresma, los obispos hondureños han interpretado fielmente la realidad del país y señalan: “Cuaresma es camino de conversión a la Justicia social, por la que se va construyendo el Reino de Dios y que exige a la sociedad y al Estado luchar contra la corrupción y la impunidad y rechazar toda violación de los Derechos Humanos, principalmente el derecho a la vida”.
Los pastores hondureños no se sustraen de la realidad y con suma claridad apuntan: “Nos unimos al reclamo del pueblo de Honduras por las más de 30 víctimas mortales en las manifestaciones de protesta causadas por la actual crisis política, que se suma, justamente, a tantos otros reclamos por la negligencia y falta de voluntad del sistema de Justicia del Estado en cumplir con sus obligaciones”.

Claves Para ningún ciudadano del mundo y mucho menos para ningún hondureño, es ajeno que el mundo atraviesa una crisis severa en donde se ha perdido el respeto a la vida, a la dignidad de las personas y hay millones que sufren de hambre y miseria. Sólo en nuestro país más del 60 por ciento de la población está sumida en la extrema pobreza.
El Papa destaca en su mensaje de Cuaresma que entre las principales respuestas a esas preguntas que lo que apaga la caridad “es ante todo, la avidez por el dinero, raíz de todos los males. A esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.
También señala que la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares también contaminados, los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte”.
Corazón de piedra Francisco es claro al afirmar que el amor se enfría también en nuestras comunidades por “la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas”.

“El ayuno, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer y estar más atentos a Dios”
Francisco
Papa