San Pedro Sula

“El testimonio de una mujer laica evangelizadora”

“El testimonio de una mujer laica evangelizadora”
Rómulo Emiliani cmf
http://www.suyapamedios.com
He trabajado muchísimos años con laicos. He conocido gente maravillosa con diferentes dones y carismas, hombres y mujeres mayores, jóvenes e inclusive niños, que han aportado tanto a la evangelización y promoción humana dejando escrito en la historia en letras de oro lo que han hecho.

Hoy quiero dar testimonio de una persona que trabajó conmigo muchos años en la Fundación “Un Mensaje al Corazón” y en el obispado y que se nos fue al cielo el día 29 de enero.

Historia Christian Denisse Castillo Rivas, licenciada en comunicación, venía de trabajar en un diario de la localidad. Junto con su hermana Leslie Vanessa, también licenciada en comunicación fueron contratadas para trabajar para la Fundación “Un Mensaje al Corazón” y también en mi oficina en el obispado. Le dieron gran vitalidad a la Fundación. Gran parte de los audios y videos que se transmiten en los medios de comunicación salieron de sus laboriosas manos. Dos hermanas trabajando día y noche, asistiendo a las giras de predicación, filmando, grabando audios, editando los programas, vendiendo libros, camisetas, gorras, atendiendo la oficina, dispuestas a servir sin descanso para extender el Reino de Dios. Nuestras giras en casi todo Honduras, como en Guatemala, EL Salvador, Nicaragua y un par de veces México eran maratónicas, agotadoras, no solo por las distancias, sino que en cada lugar había que armar y desarmar todos los equipos de grabación, luces y sonido y al instalar vencer mil dificultades de tomas de corriente, donde colocar cámaras, manejarlas, que funcionara el sonido. En ocasiones, después de instalar, se iba la luz, o no había suficiente energía eléctrica para tantos aparatos. Y luego los normales inconvenientes de hospedajes y comidas. A mí, normalmente me recibían en casas curales, pero ellas las acogían en casas particulares donde la gente se esmeraba en dar lo mejor, pero con muchas limitaciones por ser en general personas humildes. Pongo un solo ejemplo: una casa cuyas habitaciones no tenían puertas, sino solo viejas cortinas. A las 2 de la mañana llega un señor embriagado, cuyos padres ancianos no esperaban, que después de vociferar y cantar, se duerme roncando en la sala. Pobres hermanas. No pudieron dormir más esa noche. Eso sí, nunca jamás nadie les faltó el respeto. Nuestro Señor las protegió de todo mal.

Entrega Mientras Leslie se encargaba de mezclar imágenes y sonidos en su cabina y luego, labor muy larga, delicada y pesada, de editar los programas, Christian manejaba cámaras, se encargaba de los cables, de extenderlos, volverlos a recoger, y luego a vender con su hermana en las mesas las cosas que llevábamos para poder mantener la Fundación. Nunca decía que no a nada. Y siempre llevando el busito Daniel Chicas, nuestro fiel conductor, que atendía con habilidad lo que fuera necesario y con mucha eficacia. Un buen equipo de trabajo donde se sumaron desde muy niños los hijos de Leslie Andrés y Cecilia que también aprendieron a poner sillas, desenrollar cables, llevar cajas y vender camisetas. Y se encargaban estos niños en todas las giras de rezar la Coronilla de la Misericordia Divina con el público.
En El Salvador nuestras giras duraban siete días, dos veces al año y atendíamos, cada vez, un promedio de 9 parroquias con unas 16 predicaciones. Se dormía menos de 5 horas diarias para tomar el busito al día siguiente e irnos a predicar a diferentes departamentos. Una vez en una predicación llovía a mares y el agua entró al templo y Christian seguía filmando y cuando se inundó de tal manera el piso y los cables eran sobrepasados por el agua, se suspendió la grabación y yo veía como ella los recogía mojada hasta los tobillos y guardaba el trípode y las cámaras, ayudadas por otras personas. Yo mientras seguía predicando. Eso era ella.

Enfermedad Christian sencilla, alegre, trabajadora, descubre hace unos años que una enfermedad cruel empezaba a atacarla furiosamente, la diabetes. Todos fuimos testigos de cómo la invadía y afectaba sus órganos, riñones, oídos, la vista, y al final el corazón con un infarto. Pero hasta el día de su muerte conservaba el amor, el optimismo y las ganas de vivir y servir. Me llamó por whatsapp ese mismo día que falleció para contarme que estaba en la diálisis y que le habían pedido quedara internada un día para observación. Me dijo que se sentía cansada y con dolores. Hablamos un rato y por la tarde se fue al cielo. No esperaba esto y de manera tan rápida. La noticia me dejó demasiado impactado. He conocido un ángel de Dios, una mujer excepcional. Siempre la recordaré con su sonrisa alegre y sincera, su actitud de servicio, su sencillez, espíritu de sacrificio y su amor a todos, inclusive a los perritos. Gracias Christian Denisse por darnos tanto amor. A sus papás, hermanas, sobrinos y su esposo, los acompaño en el dolor.