Buenas Nuevas

“Vino a Jesús un leproso”

“Vino a Jesús un leproso”
Tony Salinas Avery
Sacerdote
Con la escena evangélica de este domingo, comprendemos que los leprosos en la ley de Israel, eran religiosamente y socialmente impuros por excelencia y el manto de la tal impureza les cubría totalmente, en todos los aspectos de su vida. La antigua tradición rabínica había podido contar hasta 72 tipos de lepra y demás enfermedades de la piel, por lo que todos éstos tenían prohibido acercarse a los muros de la ciudad santa de Jerusalén. El tercer libro de la Biblia, el Levítico el que ofrece las más puntuales normas legales y rituales, en el proceder con los leprosos. Jesús inaugura una nueva ley en relación a los leprosos, ya los verbos señalados por Marcos afirma ese cambio de comportamiento: “moverse de compasión”, es decir un sentimiento de cariño y comprensión para aquel desdichado que venía a su encuentro gritando. Es curioso notar que muchos textos antiguos del Evangelio leen aquí en vez del verbo de la compasión el de “irritarse”. Jesús se irrita contra el mal y contra la marginación empeñando al respecto un auténtico desafío. Luego Jesús “extiende su mano” gesto típico de la divinidad que se inclina sobre el sufrimiento humano. Él quiere tocarlo violando todas las normas de pureza, echando sobre si el mal del otro, casi compartiendo su destino, rompiendo su aislamiento total. Y, junto al gesto de darle la mano, aparece la palabra decisiva de Jesús: “¡Lo quiero, queda limpio!”. En verdad Jesús revela que todo lo puede, el leproso ha quedado limpio, pero para Marcos el verdadero camino para reconocer el poder de Jesús y su divinidad no será la fama de sus obras, sino el camino de la cruz: “No se lo digas a nadie”. De manera paradójica podemos decir que no es tanto el milagro el que prueba la fe, sino que es la fe la que acepta el milagro. Jesús hoy nuevamente nos enseña su predilección por los últimos, los que en verdad necesitan de Él. Este Evangelio de hoy, nos recuerda la misión de la Iglesia, que deberá ser siempre la mano extendida de Jesús para quien está entre esos últimos que nuestra sociedad y el mundo sigue marginando.