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El encuentro de la Madre de Dios y el pueblo hondureño

El encuentro de la Madre de Dios y el pueblo hondureño
La diminuta efigie de la Virgen mide 6.5 centímetros y está tallada en madera de cedro
Víctor Hugo Álvarez
http://www.suyapamedios.com
Los pinares hondureños fueron los primeros en entonar un himno de alabanza el día de su hallazgo, hoy 271 años después, miles de hondureños que la lleva arraigada en su corazón rinden homenaje a la Virgen de Suyapa, considerada el alma de la nación.

Fue una noche fría de febrero de 1747, bajo un firmamento lleno de estrellas, cuando sucedió el hallazgo de la Virgen Inmaculada. El sitio el Piligüin, distante unos 15 kilómetros al nororiente de la aldea de Suyapa, donde vivía la familia Colindres.
El labrador Alejandro Colindres trabajaba toda la semana en el Piligüin y regresaba los sábados a la aldea de Suyapa, conocía bien el camino, pero el sábado del hallazgo no se sabe por qué circunstancias, se retrasó y a él y su sobrino Lorenzo Martínez, un niño de unos diez años, los agarró la noche y decidieron acampar en medio de camino.
El historiador Juan B. Valladares señala que Alejandro Colindres al disponerse a dormir sintió que “algo le hincó el seno, lo tomó y sin examinarlo por la oscuridad de la noche, lo depositó en su equipo de viaje. La causa que determinó para que Alejandro guardara el objeto hallado fue el hecho portentoso de que habiéndolo arrojado lejos de sí, volvió a encontrarlo en el mismo sitio de donde momentos antes lo había tomado para tirarlo”.
Alejandro lo llevó a su casa y cuál sería su sorpresa que aquel objeto que lo estorbaba al dormir era una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción.
La noticia del hallazgo se corrió por todo el poblado y sus alrededores y comenzó la veneración a la diminuta imagen de la virgen, conocida también como La “Morenita”.
La primera declaración formal sobre el hallazgo fue hecha por la señora Isabel María Colindres, el 19 de noviembre de 1831, más de sesenta años después del milagroso hallazgo.
Don Juan B. Valladares, el historiador de la virgen, dice en su libro: “La declaración que hizo Isabel María Colindres, es el documento más antiguo que contiene la historia auténtica de la imagen milagrosa de Suyapa”.

El primer milagro En la declaración de Isabel Colindres se narra el primer milagro de la Virgen de Suyapa realizado al señor José Zelaya, quien padecía de cálculos en la vejiga.
Él pidió que la familia Colindres le llevara a su hacienda El Trapiche a la diminuta imagen y le oró con gran devoción que lo curara, el señor Zelaya expulso los cálculos y prometió construirle un templo.
La ermita se terminó de construir en 1777. Aquel milagro despertó el fervor del pueblo y comenzaron las peregrinaciones de los hondureños para pedir los favores a la virgen y orar por sus familias, sus cosechas y todas sus necesidades.

“La declaración de Isabel María Colindres, es el documento más antiguo de la historia auténtica de Suyapa”
Juan Valladares
Historiador