Entre Café...

Padre Pablo Hernández, 20 Años de su sí al Señor

PADRE PABLO HERNÁNDEZ, 20 AÑOS DE SU SÍ AL SEÑOR
“La esperanza de llegar a ser sacerdote nunca  se murió en mí”
Una enfermedad de su madre adoptiva hizo que saliera del Seminario y luego de cinco años, Dios le dio la oportunidad de concretar ese llamado que recibió desde pequeño.Eddy Romero | http://www.suyapamedios.com
Un sacerdote cercano, amigo y confiable son algunas de las características que destacan en el Padre Pablo Hernández, que cumplió este mes, 20 años de sacerdocio. Un ministerio lleno de misericordia, donde la voluntad de Dios prevalece, porque Él llama a quién quiere y lo capacita para extender su reino en esta tierra.

¿Quién es el Padre Pablo Hernández?
Soy por gracia de Dios sacerdote, que me ha llamado Dios de manera inmerecida, porque pudo haber llamado a otras personas que vinieran de una condición social mejor o quizás académicamente más preparado pero Él quiso llamarme a mí y para algo y esa misión que me ha encomendado es que el Reino de Dios está entre nosotros.

¿Cómo fue su niñez?
Fue una niñez realizada, pero con muchos tropiezos, con muchas heridas, dolores, comenzando desde donde nací. Soy de Ocotepeque, vengo de una familia desintegrada, extremadamente pobre, en donde para alimentarse no había leche. Para llevar el pan de cada día, mi mamá hacía labores domésticas, mientras que mi abuelita trabajaba en otras cosas, se ganaba un poquito para el sustento diario de una familia de 7 en donde yo fui el penúltimo, uno de los menores junto con mi hermana que vive en Tegucigalpa.
Mi mamá muere cuando apenas yo tenía cinco años, de una enfermedad común en ese tiempo, cáncer en la matriz. Mi abuelita, como estaba avanzada de edad, no podía hacerse cargo de mantener a todos, ella decide irse para Santa Rosa con mis hermanos y a mí me dejo en el pueblo con una vecina de ella. Allí comienza otra historia.
En esa casa, me enseñaron a ir a la Iglesia; en principio iba por costumbre, pero después fui tomando conciencia que era algo bello estar allí con el Señor.

¿Cómo es su carácter?
Me considero que soy una persona de carácter fuerte, pero muy prudente, a mí el enojo no me dura más de un día, me gusta que las cosas se hagan bien, las cosas a la carrera no, no me gusta improvisar, me gusta hacerlo todo programado, soy muy exigente, amigable, sincero, cariñoso con todos, sensible a las necesidades de los demás y también puedo ser un poco orgulloso, antes era un vanidoso cuando estaba muchacho, no soy temperamental, trato de dormir bien, comer bien para levantarme bien y relacionarme con todas las personas. Cuando tengo un problema personal o parroquial, trato de resolverlo en el Santísimo. No soy de los que transmite los problemas a los demás, porque nadie más tiene culpa más que la persona que lo tiene y de resolverlo de manera saludable.

¿Qué dificultades encontró en su proceso vocacional?
Muchas, porque lo primero es que ser adoptado por una persona anciana sin recursos, al final implicaba una situación difícil, porque lo primero que uno piensa es que no puede dejar botada a esta anciana e irme tranquilo al Seminario. Yo queriendo ser radical con el Señor, me fui al Seminario, si Él me ha llamado, Él sabrá cómo resolver los problemas. Cuando estaba en tercero de teología, allí vino la dificultad se enfermó mi mamá adoptiva y tuve que salir para cuidarla, la enfermedad le duró cinco años y ya no podía volver al Seminario. Me dediqué a estudiar, a trabajar, pero la esperanza de ser sacerdote nunca se me murió, pasaba yo avivando esa esperanza.

¿Cómo regresó al Seminario?
La mano de Dios estaba allí, Él siempre pone ángeles en nuestra vida, sólo es cuestión de ser atento y de saber distinguir esos ángeles, porque sabemos con certeza que Dios quiere algo bueno para nosotros. Con el apoyo de mi párroco, el obispo y su obispo auxiliar. Fui al curso de discernimiento y finalmente fui aceptado al Seminario Mayor nuevamente, el obispo aceptó y se comprometió a pagar la beca en el seminario y me apoyó.
Conozca al Padre Pablo Hernández
El Presbítero Pablo Hernández es oriundo de Ocotepeque. Fue ordenado sacerdote el 11 de enero de 1998 en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Miraflores y ha estado al frente como párroco en Valle de Ángeles, San Martín de Porres y La Guadalupe.