Editorial

Editorial del Domingo 31 de Diciembre de 2017

Horizontes de esperanza
Hoy es el último día del año 2017, y a partir de mañana, el Dios misericordioso regala, a todos los hondureños, 12 meses para trabajar solidariamente, en la edificación del bien común de esta sociedad marcada por una profunda desigualdad, que afecta a la mayoría de la población. Y por ello, existen muchos excluidos de los beneficios de la economía.
En Honduras es prioritario que colaboren todos, para evitar que existan distintas formas de privilegios para unos, y fuertes discriminaciones para otros, aunque todos sean hijos de la misma Patria.
No importa si cada persona tiene una historia diferente, distinta raza y diverso grado cultural. Nadie puede ser discriminado, sino debe ser respetada su relación íntima con la verdad en su conciencia; en sus convicciones propias; en las concepciones que tenga de su entorno; en las creencias religiosas que profese; y en sus posturas acerca del uso de las libertades civiles. El principal gestor del bien común es el Estado, puesto que dicho bien constituye la razón de ser de la autoridad política. Para favorecer el bien común, corresponde al Estado promover la unidad y cohesión, de la sociedad civil. De esta forma todos los ciudadanos pueden contribuir al logro del bien común. En resumen: el fin de la vida social es que el bien común pueda manifestarse de manera histórica.
El Concilio Vaticano II explicó que el bien común debe ser entendido como la suma de aquellas condiciones de la vida social, por medio de las cuales, las personas, familias y los grupos sociales intermedios (ONG, sindicatos, cooperativas etc.) puedan conseguir con facilidad y plenitud, su propia perfección. Consiste sobre todo en la existencia de condiciones y actitudes que determinan el respeto a los derechos y deberes de toda persona humana.
El bien común tiene mayor valor cuando incluye aspectos trascendentes, cuando resalta aquellas características de la individualidad que tienen que ver con el fin último de las personas, o sea aquellos aspectos necesarios para la salvación en Jesús y la vida eterna. En forma tal, que por contener presencia trascendente, el bien común no puede limitarse a una dimensión puramente histórica,
En Honduras, 2017 fue un año caracterizado por el estigma de la confrontación política, llena de odios, rencores, insultos. Intolerancias que al final, con motivo de los resultados electorales, se ha transformado en una confrontación abierta, en la cual se ha perdido el respeto por toda institucionalidad, de manera que se busca imponer el propio criterio mediante la fuerza de su “majestad el tumulto”, que siempre afecta a los más pobres.
Honduras se encuentra en la vivencia de una crisis violenta, lo cual no quiere decir que no pueda transformarse en una oportunidad cívica, para establecer un diálogo incluyente donde se escuche el clamor de todos los sectores, y pueda diseñarse una estrategia para atacar los problemas estructurales, que afectan la vida nacional.
Los problemas socio económicos afectan a la mayoría de la población, no acaban de surgir. Son situaciones socio económicas anómalas, que han persistido a través de los diversos regímenes políticos que han tenido bajo su responsabilidad el gobierno de la nación. Y que no han podido concertar un pacto nacional, como producto de la participación de todos los sectores que conforman la población hondureña.
El esquema persistente de gobierno ha sido que el mandatario que llega al poder busca su propia solución de los problemas socio económicos, descontinuando las acciones que ha realizado su antecesor. De manera que cada 4 años se improvisan soluciones y se pierden los esfuerzos previos.Este es el momento de aprovechar el horizonte de esperanzas que se abre a la nación si, con seriedad y madurez, los distintos sectores pueden diseñar a través del diálogo, una estrategia, vinculante para todos los gobiernos, durante los próximos veinte años.
El Señor Jesús lo expresó con claridad: “Si al momento de ofrendar en el altar te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti….ve primero a reconciliarte con tu hermano”