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Óscar Andrés Rodríguez: “Para mí, lo máximo es ser sacerdote”

El piloto que conduce la “aeronave” llamada Arquidiócesis de Tegucigalpa
Óscar Andrés Rodríguez: “Para mí, lo máximo es ser sacerdote”
“Sueño una Honduras prospera, una Honduras en paz, una Honduras donde superemos ya odios y confrontación”.
La enseñanza que deja a la Iglesia hondureña es inmensa y tras cumplir la edad estipulada en que canónicamente debe renunciar a su cargo como arzobispo, se le considera un ejemplo de un pastor, preocupado por los más necesitados. Su carisma y amor por el sacerdocio quedan evidenciados en esta amena conversación.

COMO HOMBRE

¿Qué hace sentir feliz a Óscar Andrés?
Ver que tenemos tanta fe en nuestro pueblo hondureño y cómo la gente se acerca a Dios, eso sin duda me da mucha alegría, pero me hace feliz también ver el número de jóvenes que quieren ver más de cerca a Jesucristo.

¿Cómo nació su afición por la música? Desde que yo tengo memoria en mi casa había música, mí papá regresaba del trabajo y lo primero que hacía era poner un disco que era de todo tipo de música o música folklórica, clásica, operetas, operas, zarzuelas. Me pusieron a estudiar piano pero solo tenía diez años y lo que uno quiere es jugar.

¿Qué tipo de literatura gusta y qué música escucha? Bueno todo me gusta, pero últimamente con el saxofón.

¿Qué país sueña usted? Sueño una Honduras prospera, una Honduras en paz, una Honduras donde superemos ya odios y confrontación. Una Honduras donde nos podamos respetar unos a otros, aunque se piense de modo diferente y todos converjamos en la búsqueda del bien común.

COMO SACERDOTE

¿Cuál ha sido el momento más ameno que ha vivido con el Papa Francisco?
Cada vez que tengo la dicha de reunirme con él siento que estoy frente del Señor Jesucristo y al mismo tiempo frente a un amigo entrañable porque él me trata así, incluso me ha dicho -no me estés tratando de usted, trátame de vos- y así le digo cuando estamos solos, pero cuando estamos en público yo siempre le voy a decir usted.

¿Imagino algún día que llegaría en su vidapresbiteral, hasta dónde está?
De ninguna manera, mi sueño era llegar a ser sacerdote y dedicarme a la misión salesiana, con los jóvenes y especialmente con los jóvenes seminaristas; tampoco pensé llegar a ser arzobispo, tampoco pensé llegar a ser cardenal, esas son cosas de Dios para mí lo máximo fue llegar a ser sacerdote.

¿Cómo ha sido llevar en sus hombros la Arquidiócesis de Tegucigalpa cerca de los 25 años?
Lo que más me ha hecho sufrir, es cuando un sacerdote ha abandonado el ministerio, pero yo le puedo decir que son muchísimos más los momentos de intensa alegría y satisfacción sobre todo cuando voy a las parroquias, cuando me toca reunirme con jóvenes y me toca celebrar la confirmación y uno ve que en muchísimo más el bien que el mal, solo que el mal hace bulla y el bien no.

COMO FAMILIA

¿Qué recuerdo tiene de su madre?
Esa bondad de cariño y al mismo tiempo de esa rectitud y de esa diría yo sinceridad, ella cuando tenía que decirnos las cosas nos las decía de buena manera pero corregía cuando era necesario.

¿Alguna anécdota o travesura que cometió?
Si, nosotros vivíamos jugando en la casa béisbol, incluso allí dentro jugando futbolito y sobre todo volando, porque yo tenía un avión allí, debajo de una escalera yo hacía los instrumentos.

Conozca al Cardenal óscar Andrés
Nació en Tegucigalpa el 29 de diciembre de 1942. Ordenado sacerdote el 28 de junio de 1970 en Guatemala. Nombrado Obispo titular de Pudenziana y Auxiliar de Tegucigalpa el 28 de octubre de 1978. Abogó para que la deuda externa sea condonada. Es V Arzobispo de Tegucigalpa sucediendo a Monseñor Héctor Enrique Santos.