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“Trabajar en lugares alejados marcaron mi vida misionera”

HERMANA ARELY BONILLA, 20 AÑOS DE ENTREGA A DIOS
“Trabajar en lugares alejados marcaron mi vida misionera”
Pertenece a la congregación de las hermanas de Marilam y actualmente colabora con la Pastoral Vocacional.
Manuel Cerrato | mdcerrato@suyapamedios.com
Es originaria de la comunidad El Aguacatal, Langue departamento de Valle. Viene de una familia de siete hermanos, tres mujeres y cuatro varones; tiene un hermano gemelo varón. Su experiencia misionera la ha realizado en las comunidades más pobres y necesitadas de la Palabra de Dios.

¿Cómo fue su infancia?
Tuve una infancia muy bonita, que disfrute, como yo era la última de las mujeres, era como consentida, mis hermanas mayores casi no me ponían hacer oficio, igual que mis hermanos, barrer el patio era mi trabajo antes de irme a la escuela.

¿Cómo encuentra su vocación?
El deseo de ser religiosa lo fui alimentando, estuve con los jóvenes, me hice catequista, pero yo sentía que eso que hacía no me llenaba necesitaba algo más, las hermanas religiosas nos daban despertar vocacional, allí fui descubriendo mi vocación.

¿Cómo era su relación con su mamá y su papá?
Vengo de una familia desintegrada, de un hogar humilde, mi mamá fue padre y madre, mi madre lucho porque no nos faltara nada, mi papá abandonó a mi mamá cuando sólo tenía seis meses con mi hermano gemelo.

¿Cómo es su relación con Dios?
Como religiosas tenemos un programa de vida, oramos por la mañana, en oración comunitaria cada día, tenemos una hora personal, los jueves tenemos adoración a Jesús Sacramentado, yo siento que mi amor por el Señor cada día va creciendo.

¿Cuál es el momento más feliz de su vida?
He tenido muchos momentos felices en mi vida, por ejemplo cuando hice mi primera comunión, fue una gran emoción recibir a Cristo por primera vez, fue algo especial en mi vida.

¿Qué significa ser misionera de Marilam?
Me siento realizada en mi congregación, siento que es el Señor que me ha llamado para que pueda aportar desde mi don, mi vida en la vocación, mostrar el amor de Dios hacia las personas sencillas, y a los pobres.

¿Cómo mira la Iglesia hondureña en la actualidad?
Ha ido dando pasos a esta realidad en que vivimos una Iglesia con mucho futuro también, yo estuve trabajando a nivel nacional con las Obras Misionales Pontificias, tengo una visión general se ha ido abriendo hacia la misión pero hace falta mucho por trabajar.

¿Cómo ha sido ese proceso misionero donde le ha tocado trabajar?
Con las OMP fui a lugares muy alejados fueron siete años que marcaron mí vida misionera, trabajando con niños de Infancia y Adolescencia Misionera me enseñaron mucho los animadores, me abrió bastante a la Iglesia Universal.

¿Qué significan los pobres para usted?
Nuestro carisma es hacer presencia en el amor de Dios hacia los pobres y hacia los alejados, esos pobres que nos evangelizan, o me evangelizan a mi desde su pobreza, que dan con alegría, con generosidad, no dan de lo que les sobra, sino de lo que tienen comparten.

¿Cómo trabajar en estos lugares donde hay mucho sufrimiento?
En los lugares que he vivido, me llena de tristeza porque a veces me he sentido impotente no poder ayudar, muchas veces me he sentido así donde la gente me ha compartido, mire hermana no tengo nada que comer y digo, yo todo lo tengo no me hace falta nada.

Conozca a la Hermana Arely Bonilla
Ha realizado su misión con los indígenas de la Montaña de la Flor, en la parroquia Natividad en la Diócesis de La Ceiba, la parroquia Santa Cruz de Yojoa de San Pedro Sula, y en las Obras Misionales Pontificias.