Buenas Nuevas

“Voz que grita en el desierto…”

“Voz que grita en el desierto…”
Tony Salinas Avery
Sacerdote
Hoy continuamos en el ciclo del profeta Isaías y entramos con el Evangelio de Marcos al ciclo de Juan el Bautista, él es en verdad la “voz que grita en el desierto…”.

Para Marcos el tiempo del Mesías no es algo para improvisar, tiene que ser preparado. Y para el evangelista esta preparación está basada en tres elementos: el primero la referencia a la propia Escritura (Mc 1,2-3). Para entender al Mesías hay que buscar en lo que Dios a través de su Palabra ya ha dicho de Él. El segundo elemento, es la identificación de su profeta, el Bautista, quien llega para indicar el camino hacia el desierto, es decir, al lugar donde Dios ofrece la posibilidad de una auténtica conversión (vv.4.7-8). Y, el tercer elemento es el mismo pueblo que, camina penitente hacia el desierto, como el pueblo del éxodo (v.5). Este último elemento manifiesta que la proximidad del Mesías-liberador, señala que este pueblo, es un pueblo nuevo, que está llamado a caminar, a ponerse en marcha hacia el Bautista, a acoger su mensaje que le llevará a la conversión.
El tema de la conversión está en el centro del mensaje de este domingo. Como lo señaló la primera lectura de Isaías 40,1-5.9-11, ese pueblo vuelto del exilio por el edicto del rey persa Ciro, regresa a su ciudad santa Jerusalén, víctima de tantas humillaciones, regresan libres pero tristes, mutilados y enfermos por los muchos años de esclavitud. La llegada del Mesías es consuelo para todos, él llegará con autoridad para cambiar la suerte de todos, eliminando toda forma de esclavitud, hasta llegar a ser un pastor que guía a su propio rebaño, acomodándose al caminar de cada uno de ellos. Ese pueblo deberá entonces reconocer quien ha sido en verdad su liberador, y para llegar a eso, es necesario la conversión, es decir, un volver a Dios como único garante de salvación y consuelo. Esa será el mensaje de aquél que preparará la llegada del único y verdadero ungido de Dios para rescatar de la verdadera esclavitud a su pueblo.