Caminar Punto de Vista

El camino

El camino
José Nelson Durón V.
Columnista
Si en una pared ponemos varios relojes de péndulo, podremos darnos cuenta de que terminan sincronizándose. Este fenómeno ha dejado perplejos a los investigadores desde hace 350 años hasta recientemente, que científicos de la Universidad de Lisboa encontraron la razón: “la energía sonora viaja a través del material que conecta a ambos relojes y es la que altera el movimiento del péndulo, haciendo que estos finalmente se sincronicen”.

Pensando en el tipo de energía sonora que pudiera sincronizar la petición de la Oposición con el Tribunal Supremo Electoral, ciertamente que no serán las acusaciones y los insultos, ni las infortunadas y trágicas actuaciones de los protestantes, cuyas exigencias son tan variopintas.
CAMINAR, nombre de esta columna, nació de un meditar en el sentido de la vida particular de cada ser y, en los racionales y reflexivos, los humanos, que se esfuerzan en sintonizar su péndulo interior con los ritmos de la naturaleza y con ritmos repetitivos, como hacen todas las religiones, culturas y credos: con danzas grupales, canciones y golpeteos rítmicos y, en el plano religioso, las shuras mahometanas, el Talmud judío, las novenas y los Padre Nuestro y Ave Marías en el santo Rosario. En las peregrinaciones, como el Camino de Santiago y tantos otros, en el simple caminar en busca de salud, de serenidad o para meditar, la vibración del golpeteo del pie sobre el suelo es sentida a través de los huesos y nos sintoniza con el propósito buscado y el entorno natural que nos rodea.
Hace dos días oíamos la invitación oculta en las palabras del Ángel a la Inmaculada Virgen María que la lleva a caminar a casa de su prima Isabel y hoy el Señor nos dice con el profeta Isaías: “Preparen el camino del Señor en el desierto, construyan en el páramo una calzada para nuestro Dios. Que todo valle se eleve, que todo monte y colina se rebajen… Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán”. Las partes enfrentadas deberán dialogar para solucionar los problemas actuales en el marco de la ley, para que en la dulzura de la miel no vaya escondido un veneno.