Caminar Punto de Vista

Atentos a lo esencial

Atentos a lo esencial
José Nelson Durón V.
Columnista
El pueblo concurrió a votar con un civismo admirado por propios y extraños, incluyendo las misiones de observación enviadas por gobiernos amigos y organizaciones internacionales como la Unión Europea, la OEA y otras instituciones.

Aunque el derecho a impugnar y defender es innegable, también lo es que entre las obligaciones e instrumentos del Tribunal Superior de Elecciones está la de atender toda impugnación debidamente presentada y de los observadores informarla a sus respectivas autoridades. Por tratarse de un tema delicado, solo mencionaremos la preocupación que nos ha dejado la siembra de rencor, unido a la protesta fuera de lugar, por existir medios para justificarla y probar el supuesto error incurrido. Es notoria la ira, el rencor y el desánimo en muchas personas, especialmente entre algunos jóvenes; estos sentimientos son quizás los más difíciles de desarraigar del corazón humano y pueden marcar indeleblemente a nuestra preciada juventud.
Hace una semana apoyábamos la propuesta de Su Eminencia Cardenal Rodríguez para que se instituya en nuestro país un día de dar gracias a Dios, como recodo de oración agradecida, paz familiar, reencuentro y acogida, en que puedan diluirse en el oasis de la comprensión y la miel del amor fraterno los resquemores y demás sentimientos negativos, con la vista puesta en el futuro de la nación, cuna, hogar y féretro de nuestros planes, aspiraciones y esperanzas. Deberíamos repetir con Isaías 63, 17: “Señor, ¿por qué nos has permitido, alejarnos de tus mandamientos y dejas endurecer nuestro corazón hasta el punto de no temerte?”, pidiéndole volver su mirada sobre nuestra patria como el alfarero pacientemente observa la obra de sus manos. El adviento significa esperanza en el futuro, confiando en Dios y escuchando su llamado a estar vigilantes y cuidadosos de la salud emocional de nuestra sociedad, “Así como un hombre que se va de viaje, deja su casa y
encomienda a cada uno lo que debe hacer y encarga al portero que esté velando, así también velen ustedes, pues no saben a qué hora va a regresar el dueño de la casa: si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la madrugada”. Es nuestra esperanza.