Editorial

Editorial del Domingo 12 de Noviembre de 2017

Prevenir y rehabilitar
Cuando se divulga la “nota roja” en los distintos medios de comunicación, se observa que el mayor índice de delincuencia se encuentra en la población joven.

Es el efecto de la difícil situación que muchos jóvenes están viviendo (más de 1 millón no estudian ni trabajan), y según datos de varios estudios sociológicos, más de 35000 jóvenes forman parte de las maras o pandillas, caracterizadas por dedicarse a actos delictivos.
Por ejemplo, la Fundación Compartir expresó que el reclutamiento de las pandillas es continuo, pues dada la existencia violenta de sus miembros la mayoría pierden la vida antes de cumplir los 30 años de edad. Los jóvenes que no aceptan entrar a formar parte de estos grupos, son ejecutados violentamente. De manera que corresponde al Gobierno detener este drenaje de jóvenes que no logran contribuir al desarrollo de la nación, por estar divorciados de la ejecución de labores productivas. Lo cual demanda prevenir por un fuerte reforzamiento del sistema educativo, formal e informal, fuente de transmisión de principios y valores éticos.
También se hace necesario la rehabilitación de los jóvenes que por sus hechos delictivos se encuentran guardando prisión. Para ello se hace preciso solicitar colaboración a las organizaciones internacionales con experiencia, en trabajo de ayuda psicológica, para contribuir a la rehabilitación ciudadana de los jóvenes, tenidos por delincuentes.
En los Centros de Detención de Menores Infractores que existen en Honduras, los jóvenes están agrupados según la organización delictiva a la que pertenecen. Lo cual es un refuerzo de la lealtad a los anti-valores que maneja la pandilla respectiva, con el agravante de que ellos mismos son los que han manejado el control del centro en que están ubicados. En esas circunstancias no puede existir un proceso de rehabilitación, sino que se adquiere un reforzamiento de las conductas equivocadas.
El Gobierno actual ha creado recientemente el Instituto Nacional para la Atención a los Menores Infractores (INAMI) para que se encargue de custodiar a los jóvenes que están sentenciados por diversos delitos.
Siguiendo el ejemplo del Instituto Penitenciario, se ha decidido construir en la zona de Jalteva en Francisco Morazán, un Centro de Detención, constituido por varias secciones, en donde los internos serán ubicados según su nivel de peligrosidad, tomando también en cuenta, las diferencias en edades.
El nivel de seguridad de Jalteva, será muy similar al que se ha logrado con las cárceles de El Pozo y la Tolva, para evitar las constantes fugas que han ocurrido en el pasado, y que han servido para que muchos de los escapados, encontraran la muerte, por seguir en actividades delincuenciales.
No es una labor fácil, por la pertenencia a las diversas pandillas de la mayoría de quienes serán internados, y la obediencia que tienen a los códigos que rigen a estas organizaciones, además, es importante recordar que quienes están detenidos siempre buscan tener el control del funcionamiento de los centros. Más importante que la construcción para albergar a los 557 habitantes de los centros, es determinar la metodología que será empleada para el proceso de rehabilitación, la cual debe tener contenidos educativos, psicológicos, culturales, salubridad, espiritualidad y formación en el trabajo.
Aspectos importantes será la utilización de métodos que garanticen la observancia de los Derechos Humanos de los internos, pues será necesario crear un ambiente de respeto hacia sus personas, y sobre todo, se les brinde un trato muy humano y cortés.
La sociedad civil, las iglesias y los movimientos juveniles también están llamados a colaborar para que este proyecto de rehabilitación humana sea viable, y se logren salvar muchos jóvenes, que en la actualidad tienen un futuro incierto.Hay que meditar las Palabras del Señor Jesús: “Felices los que lloran….Porque ellos serán consolados”