Dos hermanos unidos por la vocación sacerdotal

Dos hermanos unidos por la vocación sacerdotal Dos sacerdotes caracterizados por la cercanía con la gente, la amabilidad y el amor a la Iglesia. Manuel Cerrato / Eddy Romero www.suyapamedios.com Valle de Ángeles es conocido popularmente por ser uno de los rincones turísticos más importantes del centro del país.

Este pintoresco municipio es la cuna de dos jóvenes presbíteros que no sólo comparten el ministerio sacerdotal; sino también una misma familia. Hablamos de los sacerdotes Javier y Eduardo Martínez.

Hermandad Juan tiene 34 años y Javier 32, uno tiene una personalidad explosiva y el otro más calmado. Ambos coinciden en que si estuvieran juntos en una parroquia, Juan sería el párroco y Javier el vicario. “Nos diferencia el deporte por ejemplo, él es Olimpia yo soy Motagua, él es más tranquilo y yo soy más extrovertido, nos asimila creo yo el celo pastoral él es muy dedicado yo también soy dedicado a la parte pastoral” comentó Juan. Mientras que Javier dijo que “el amor a la familia nos une, siempre estamos preocupados por ellos a pesar de sus diferencias y también nos une el amor fuerte a San Francisco de Asís, que es uno de los deseos fuertes por la vida de nuestro santo patrón y la devoción nos une al Cura de Ars”.

Sus padres Yolanda Obando madre de los presbíteros, manifestó que ha sido bendecida por el Señor Jesús: “me ha mostrado su gloria a través de este caminar de mis hijos, ellos crecieron en la Iglesia mientras yo servía como sacristana, desde pequeños crecieron en ese ambiente, sirvieron como acólitos, muy pequeños aprendieron a tocar guitarra, estuvieron en el coro de niños, un día ellos me dijeron que querían ir al seminario entonces los puse en manos del Señor a través de la oración”.
Asimismo, don Concepción Martínez papá de los jóvenes sacerdotes dijo sentirse muy feliz porque ellos escogieron un camino bueno, y esto se debe a la mamá, porque ella permanecía en la Iglesia, los llevaba desde muy pequeños y crecieron participando de todas las actividades litúrgicas y sociales que se realizaban en todo tiempo.

Infancia Dos niños juguetones, pero con responsabilidades desde pequeños, así se describen estos sacerdotes que cuentan como desde temprana edad, compartían como hermanos y se acercaban a la vocación que Dios les ha concedido. Javier menciona que su infancia fue “normal como todo niño, peleábamos discutíamos pero también nos divertíamos, tuvimos una infancia muy sana pero también mucha exigencia en responsabilidades en la casa mi mamá fue muy estricta con nosotros, nos ordenó, nos organizó nos hizo madurar en las responsabilidades”.

Vocación Estos sacerdotes son muy activos en cada una de sus parroquias, ambos coinciden en que su experiencia vocacional estuvo marcada por el ardor misionero de quien en aquel entonces era su párroco, el padre Arismendi Salinas. “Su labor pastoral, la espiritualidad, a mí me encantó, entonces ese testimonio me fue enamorando del sacerdocio” comentó Juan.

Ordenación Los sacerdotes realizaron sus estudios sacerdotales juntos y por diversas situaciones, Javier interrumpió su preparación sacerdotal. Ambos soñaban con la idea de ordenarse sacerdotes el mismo día pero no se pudo cumplir. El 14 de enero de 2012, Juan era ordenado sacerdote y Javier recibía el sacramento del orden en el grado de diácono. “Fue el momento más significativo para nosotros siempre habíamos soñado ordenarnos juntos, para mí fue vernos postrados en el piso juntos ese mismo día aunque no se nos cumplió ser ordenados diáconos y presbíteros al mismo tiempo. Si yo hubiera sabido que mi hermano se iba a ser ordenado tres meses después yo me espero” dijo Juan, ya que en abril de 2012 Javier recibió la ordenación presbiteral.

Peculiaridad Tener sacerdotes que sean hermanos no es algo común y en la Arquidiócesis, hay otros casos que se asimilan a este. Según Monseñor Juan José Pineda, Obispo Auxiliar de Tegucigalpa “tenemos también a Ana y a Guadalupe que son hermanas en el Monasterio de las Carmelitas Descalzas, hermanas de padre y madre y están en el mismo lugar”. También en este sitio, ingresaron Alicia y Suyapa, dos hondureñas que desean seguir los pasos de Santa Teresa y que también las une el vínculo sanguíneo. “Actualmente tenemos dos seminaristas originarios de San Lucas y que están adscritos a la Arquidiócesis de Tegucigalpa. Es un patrón que no se da ordinariamente pero que allí está”, dijo Monseñor Pineda.

“Agradezco a mi esposa, al Padre Arismendi por sus consejos y al Cardenal Óscar Andrés siempre los aconsejó fue un gran padre espiritual para ellos”

Concepción Martínez, Padre

OPINIONES
Tony Salinas
Sacerdote (años)
• “Estos hermanos fueron madurando la llamada de Dios en el compromiso apostólico, que tanto su madre y su familia tenían para con la comunidad y la Iglesia y ahí en este hogar se fue gestando el deseo de entregar la vida al Señor”.

Francisco Altamirano
Feligrés (39 años)
• “Son excelentes sacerdotes, se le ve con todo el fuego del Espíritu Santo, cumplen con todos los mandamientos y son servidores con humildad. Estos sacerdotes son pastores con olor a oveja como lo dijo el Papa Francisco”.

Juan Pablo Motiño
Amigo (28 años)
• “Debemos sentirnos orgullosos de la familia Martínez, tienen dos sacerdotes entregados a sus ovejas, ejemplares en la Iglesia y quienes han sabido llevar su sacerdocio por el buen camino y han sabido dar esas palabras de aliento”.

Yolanda Obando
Madre (años)
• “Un día me dijeron que querían ir al seminario, yo dije está bien si quieren ir a probar su vocación. Al principio creí que iban a regresar porque estaban cipotes, pero cada vez que regresaban a la casa venían con más entusiasmo”.

VOCACIÓN
“Esto no ocurre siempre”
Juan José Pineda
Obispo
Parece ser que Dios eso de llamar a familias y llamar hermanos a su casa a su servicio, y parece que en la Arquidiócesis de Tegucigalpa le está gustando y posiblemente uno de los gustos más grandes que está teniendo es que esos hermanos sean modelo y ejemplo. Tener dos hermanos sacerdotes, son cosas realmente extraordinarias, yo sé que esto no ocurre siempre, pero la bendición de tener dos, no solamente ocurre en la Arquidiócesis de Tegucigalpa que tenemos a Juan y a Javier que son hermanos.
Recuerdo cuando Juan y Javier siendo seminaristas me pidieron que si podía ir a Valle de ángeles a celebrar el matrimonio de sus padres, la respuesta fue inmediatamente que sí, ellos como hijos y como hermanos quieren la bendición de Dios para sus padres, no se les podía poner condiciones.
Juan y Javier tienen carácter y temperamento muy distintos, Javier es un poco más chispa y más despierto y no quiero decir que Juan sea lento, es más lento y más tranquilo se le podría estar cayendo el techo de la casa y no pierde la paz, creo que esta es una de las hermosas características del padre Juan, entre ellos se quieren como hermanos sin lugar a dudas, pero no crean ningún tipo acepción de persona y esto es muy importante, el hecho de que ellos sepan de que son hermanos de padre y madre, y de sangre, no les hace discriminar de ninguna manera a nadie en el presbiterio de la Arquidiócesis de Tegucigalpa y por el hecho de que sean hermanos, tampoco significa de que ellos andan todo el día juntitos y agarraditos de la mano, son muy independientes el uno del otro, creo que ese es un signo y un gesto de gran madurez por parte de ellos.

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