Editorial del Domingo 29 de Octubre de 2017

Un mejor futuro para Honduras El Concilio Vaticano II lo expresó con claridad: “que la Iglesia no se confunda con la comunidad política y no está ligada a ningún sistema político”. Tanto la Iglesia como la comunidad política son independientes y autónomas, pero ambas están, a su manera propia, “al servicio de la vocación personal y social del hombre”(Vat. II).

La Conferencia Episcopal de Honduras, consciente de su misión de servir al elemento central de la vida política y social: la persona humana, a la que Dios ha dotado de una incomparable e inalienable dignidad; ha emitido un comunicado con motivo del proceso electoral de 2017, cuyo resultado final será determinante para el futuro de Honduras.
La reflexión de los obispos hondureños ha versado sobre “el derecho que tenemos en Honduras de un futuro mejor y digno de respeto”. Pues consideran que el futuro de la Nación puede perderse si la vida política se sigue conduciendo como en las últimas décadas y la mayoría de la ciudadanía continúa en su actitud de falta de participación y compromiso. Pues cada pueblo tiene que ser responsable de construir su futuro.
El primer llamado de atención se refiere al tema de Rehabilitar la Política. En este sentido hay que apoyarse en la palabra del Papa Francisco: ”El futuro exige la tarea de rehabilitar la política que es una de las formas más altas de la caridad y una visión humanista de la economía. Una política que evite el elitismo y erradique la pobreza, que asegure dignidad y solidaridad”. Lo cual puede lograrse con la participación efectiva de todos los ciudadanos y no solo de miembros de grupos organizados políticamente.
Toda la ciudadanía, sin miedo ni desconfianza, debe exigir una política orientada al logro del bien común, con respeto a los valores morales y eliminando la corrupción.
El segundo punto en que enfatiza el comunicado es Rehabilitar la Democracia. Lo cual se explica por una cita de San Juan Pablo II: “La Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en la medida que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus gobernantes o bien sustituirlos de manera pacífica”.
Señalan los Obispos que para depositar el voto la primera condición es hacerlo libremente, sin ser coaccionado, presionado o chantajeado. Señalan que es preciso hacerlo teniendo información de los candidatos, acerca de su honradez, legalidad o legitimidad. Si se cumplen estas condiciones el proceso electoral será auténtico. Por ello, todo ciudadano debe hacer un esfuerzo para elegir, en conciencia, a quienes puedan gobernar para devolver la dignidad y la solidaridad, propias de un país justo,
El tercer aspecto señalado es Rehabilitar el Derecho. Establecer el Estado de Derecho haciendo efectiva la separación e independencia de los tres Poderes del Estado. Si ello no ocurre se crea desorden jurídico y social. El Estado de Derecho no solo fortalece el orden jurídico y social en la convivencia ciudadana. También ayuda a que en el orden internacional Honduras sea respetada por las demás Naciones, En consecuencia se indica que es necesario elegir a l candidatos capacitados profesionalmente y personalmente honrados, para que sirvan y defiendan el Estado de Derecho.
El cuarto punto señalado es Rehabilitar la Esperanza. La esperanza es definida como fe en el futuro mejor que con la ayuda de Dios, puede irse construyendo. Sugiere que los hondureños vivan a plenitud las palabras de San Pablo: “Ante todo recomiendo se hagan súplicas, peticiones, intercesiones y acciones de gracias por todas las personas, especialmente por los soberanos y autoridades, para que podamos vivir tranquilos y serenos con toda piedad y dignidad”.
Finaliza el comunicado con la esperanza de un futuro mejor para Honduras como para construir un país donde según el pensamiento del Papa Francisco, no exista: “ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez”. Todos los hondureños si se empeñan en convivir con paz y solidaridad pueden lograrlo.
Como lo indicara el Señor Jesús: “Todo es posible….para aquel que tiene fe”.

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