“Me humillé ante Dios y le pedí perdón por llevar una vida desordenada”

José Calero, empresario de la publicidad
“Me humillé ante Dios y le pedí perdón por llevar una vida desordenada”
Dios le dio una segunda oportunidad, cuando todo parecía perdido
Es presidente del grupo de Empresarios y Profesionales Católicos Geproca, nació en abril de 1977 y es publicista. Tuvo un fuerte llamado de Dios a través de un accidente automovilístico.

¿Cuál es su ambiente familiar?
Tengo seis años de casado, una hija de tres años, mi relación de noviazgo y matrimonio con mi esposa va más de los nueve años.

¿Cómo era su vida antes de conocer a Dios?
Era un poco desordenada, sin norte, no sabía para donde iba, era como un barquito sin saber qué rumbo tomar. Cuando adquirí dinero, comencé a “vivir la vida”, solo eran “parrandas, borracheras, trasnochar”, me perdía de la casa de mis padres hasta cinco días.

¿Cómo fue su proceso de conversión?
Tuve un accidente de vehículo donde atropellé a un niño de 6 años en la carretera del norte; lo traje al Hospital Escuela y allí llegó el abogado de la aseguradora, averiguó el estado del niño y me dijo que está mal, tenía una fractura en el cráneo de 240 grados.

¿Qué papel jugó Dios?
Me fui a mi casa y hable con mi papá, él estaba escuchando una canción de Dios, me encerré en mi cuarto apagué la luz y me puse a llorar, me humillé ante Dios y le pedí perdón por llevar una vida desordenada y que me hiciera el favor que el niño se recuperará y que caminara como lo habían visto sus padres correr y reír.

¿Qué sucedió con el niño?
Luego de un mes el Señor hizo el milagro, fui al hospital y el niño se miraba súper alegre y vivo, el papá le preguntó que quien era yo, él es mi amigo José Calero dijo, ese fue uno de los días más felices de mi vida. Se llama José Areli Izaguirre. Después de esto, busqué de Dios y lo encontré en Geproca; desde allí he tratado de vivir una vida que agrade a mi Señor.

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