Un nuevo mensaje de la CEH

Un nuevo mensaje de la CEH Juan Ángel López Padilla Sacerdote Por cierto, esas siglas, tienden a confundir porque hay una asociación que tiene las mismas siglas, no sé si a propósito, pero a lo que me refiero es al mensaje del domingo pasado de la Conferencia Episcopal de Honduras.

El tema es que, un amigo me escribió esta semana, y siendo muy respetuoso conmigo, aunque en el pasado no lo ha sido, citó: “a la Iglesia otra vez la está dejando el tren de la historia” porque, considera él, que este mensaje llega muy tarde sobre todo por el apartado que habla de “rehabilitar el derecho”.
Creo que su comentario se desprende de este ambiente tan rarefacto en el que estamos imbuidos en el que todo se mide por el sentido de inmediatismo. Hay gente que pretende que la Iglesia esté enfrentada de manera permanente con el poder de turno y cualquier frase es tomada según parece sirve a los intereses de las partes en contienda.
Si leemos despacio el contenido del mensaje, caeremos en cuenta pronto que, los obispos, siguen insistiendo en algo que tienen años de estarnos diciendo. Con todo respeto para los detractores de la Iglesia y para aquellos que siempre están detrás del deseo maquiavélico de dividir para gobernar y citando el Qohelet: “nada nuevo bajo el sol”.
En Honduras, son incontables las ocasiones en que se ha manipulado la supuesta independencia de los poderes del Estado. Se busca controlarles y tenerles en el bolsillo. Eso no es nuevo. Pasar por legal lo que no lo es, tampoco es nuevo. Nuestras instituciones son débiles porque las hemos debilitado a propósito.
Esta semana tuve la bendición de participar en la defensa de la tesis doctoral de un compañero y su moderador, que es el mismo mío, apuntó que en Centroamérica el modelo implantado por los liberales del s. XIX, no ha cambiado. Para los iletrados y fanáticos, eso no hace referencia al Partido Liberal, sino al liberalismo, que no es lo mismo ni se escribe igual.
Me quedé pensando en eso porque, el primer capítulo de mi tesis versa sobre esa Reforma Liberal y lo malo, es que no sólo estoy de acuerdo con mi moderador, sino que le añado que sería bueno que la comisión que instaló la Presidencia de la República para la celebración del II Centenario de nuestra independencia patria, dedique unas líneas a ver cómo hacemos para dejar atrás el caudillismo. La Iglesia no es ni culpable ni cómplice de los desafueros de los caudillos de siempre. Al contrario, les ha sobrevivido y lo seguirá haciendo, no porque persevera tercamente en señalar los caminos equivocados, sino porque le asiste una verdad superior y un interés que jamás será mezquino. Vuelvo a repetir lo que he dicho, sólo este año en al menos 5 de estos espacios: Honduras merece un mejor destino.

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