La vejez no es el ocaso, es la cosecha de las vivencias

La vejez no es el ocaso, es la cosecha de las vivencias Nuestra sociedad apunta a crear espacios que favorezcan la buena salud mental, física y espiritual de los adultos mayores. Lilian Flores | www.suyapamedios.com 1Recreación A los adultos mayores no se les puede limitar a divertirse y sentirse útiles, deben gozar de espacios en donde puedan hacer actividades que les ayuden a la salud mental y física, donde se canalicen las necesidades de socialización y recreación con acciones que propicien su desenvolvimiento en un entorno estimulante.

2Beneficios Las actividades sociales y recreativas en la adultez ayudan a potenciar su creatividad, mantener el sentimiento de utilidad y autoestima, capacidad de disfrutar nuevos intereses, fomentar la amistad y las relaciones interpersonales, mantener habilidades psicomotrices y cognitivas, favorece el bienestar personal
3Privilegio La adultez es una de las etapas de transición de la vida de toda persona, por ende se debe tener los mismos derechos, las mismas oportunidades, y el mayor cuidado por parte de la sociedad. En Honduras aproximadamente el 7% de la población son adultos mayores, esta cifra representa 812 mil personas a nivel nacional.
4Indignación En nuestro país las mayores violaciones hacia el adulto mayor se concretizan en las desigualdades, discriminación, violencia, falta de trabajo, salud, asistencia social, alimentación, a una vivienda digna, entornos favorables, trato digno y apropiado, e incluso hasta en el abandono o aislamiento por su misma familia.
5Injusticia Las personas adultas se sienten vulnerables cuando se violentan sus derechos mediantes gestos y acciones que los excluyen de los descuentos que están regidos bajo la Ley Integral de Protección al Adulto Mayor y Jubilados, así como los servicios preferenciales que se deben otorgar a las personas mayores de los 60 años.
6Apoyo Muchos adultos son abandonados por sus familiares en los asilos, ante este realidad la Dirección del Adulto Mayor junto al Ministerio Público han creado un plan para reintegrar a este anciano (a) a su núcleo familiar, y si este no tiene una persona que lo pueda cuidar se garantiza al menos su techo y su alimentación.

“Me gusta que mi familia me saque a pasear, tengo 96 años y disfruto cuando me llevan a lugares recreativos a disfrutar de la naturaleza”.
Delia Lagos
Tercera edad

OPINIÓN
No me llames viejo
Raúl Espinal
DOCTOR
La sociedad hondureña ha sido construida desde sus cimientos, bajo el marco del respeto, conocimientos y buenas costumbres heredados de generación en generación, asentados por los adultos mayores que forjaron a pulso la envestidura de nuestra cultura y riqueza patrimonial.
La adultez no debe ser considerada como la caída de nuestra vida, si no la primavera en la que se cosechan logros y se disfruta de las vivencias.
La proporción de personas mayores de 60 años aumenta más rápido que cualquier otro grupo de edad en casi todos los países. Durante los siguientes cinco años, por primera vez en la historia, las personas mayores de 65 años superarán en número a la de los niños y niñas menores de 5 años, según Observatorio de Envejecimiento y Salud de la OPS.
Considerando el grado de envejecimiento de la población en Honduras, y que esto disminuye la autonomía e independencia de los adultos mayores, en gran medida por la falta del ejercicio, que contribuye y produce la disminución de la fuerza muscular, de la estabilidad y de la resistencia aeróbica de estas personas; se ha propuesto a través de diferentes estudios la necesidad de envejecer activamente y saludable. Nuestra sociedad apunta a crear espacios amigables donde se promueva la participación social, el esparcimiento y las actividades que incentiven la buena salud mental, física y espiritual de los adultos mayores, potenciando sus habilidades que le permitan desarrollar el goce pleno de sus derechos que nuestro país concede a través de las normativas y principios morales.

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