“Donde Dios me llame, esperover siempre su rostro”

SOR VALDETTE WILLEMAN: LA MISIONERA QUE HA HECHO DEL MUNDO SU SEGUNDA PATRIA
“Donde Dios me llame, esperover siempre su rostro”
La brasileña tiene más de 14 años de servir en Honduras recibiendo a los migrantes que vuelven con sus sueños rotos.
Una pequeña mujer en estatura pero grande en Amor. Así describen muchos a Sor Valdette Willeman, misionera que ha dedicado una vida a servir a Dios a través de su vocación en Honduras, país que se ha convertido en su segunda patria.

¿Cómo fue su infancia? Yo crecí en una familia muy simple. Mis padres eran campesinos, pero me inculcaron la fe, al igual que mi abuela. Me enseñaron el Rosario con granitos de maíz, con eso fuí creciendo en la fe. Cada mes el Padre iba a nuestra ermita, donde la comunidad se reunía, pero yo siempre quería ser diferente. Nací con unos cuidados muy especiales, porque tenía algunas enfermedades, creo que Dios hizo un milagro para mí, porque no soy grande de estatura, pero siempre he creído en la providencia de Dios.

¿Cómo fue su llamado a la vocación?
Una vez llegó una de las Hermanas Scalabrinianas a mi parroquia a poder fomentar un llamado a la vocación, yo era muy joven, y una de las hermanas me dijo: “Te espero” y yo quedé como que ¿Para qué me espera? Yo tenía mi novio, tenía 16 años, pero ese “Te espero” se quedó en mi corazón, y le dije a mis padres, quienes me dijeron, que si yo quería hiciera mi experiencia. Mis hermanos me dijeron que solo me daban tres días y que no aguantaría, pero mi papá me dijo, que yo fuera y que si no era ese mi llamado, que volviera a continuar con mi vida, y luego de eso ya son 35 años de vida religiosa.

¿Qué siente al trabajar por los migrantes?
Yo no tengo pena de estar frente a un migrante, sea como sea su condición, yo pedí la gracias de ver el rostro de Dios en cada uno de ellos, y siempre antes de subir al avión es lo que hago, pedir a Dios ver su rostro en cada uno de ellos. Es difícil recibir a los migrantes, porque para ellos no bastan las palabras, no se debe de tener lastima de ellos, sino compasión, levantar sus vidas, darles una sonrisa.

¿Qué es lo más difícil para usted al recibir a los migrantes?
Es triste en muchas ocasiones entregar un cadáver a la familia. Es muy diferente entregar a una persona mutilada, pero no pierden las esperanzas, pero me duele cuando me dicen que viene un difunto. Es un dolor tremendo porque una persona está recibiendo a su hijo o hija muertos. Es difícil ver el rostro de las madres que reciben a sus hijos. Es doloroso saber que de todos los que uno recibe y los ve vivos, puedan regresar ya en una caja.

¿Qué opina de las políticas de Trump?
Infelizmente es una política que él puede hacer lo que quiera, porque es prácticamente el dueño de todo. Lo que da pesar es que son muchos los adolescentes que pueden ser deportados, y Honduras no está preparada para poder recibir a miles de jóvenes que se han ido, a causa de la violencia y la falta de oportunidades.

¿Ha pensado en dejar Honduras?
No sé si Dios tiene algo más para mí, yo soy feliz en Honduras, pero a mí me gustaría trabajar en Tijuana, es donde esta el punto fundamental de los hondureños. Donde sea que Dios me llame yo lo quiero es servir a los migrantes.

Conozca a Sor Valdette
De casa humilde pero con mucho amor por Dios, esta misionera tiene más de 35 años de servir a Dios y la Iglesia a través de un sector afectado por la indiferencia de los gobiernos: los migrantes, a los que ella mira como sus hijos, para recuperar la dignidad que muchas veces se les pisotea.

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