Editorial

Editorial del Domingo 1 de Octubre de 2017

Atacar las causas
Los tres países enclavados en el Triángulo Norte de América Central viven un intenso clima de violencia. Tanto por la existencia de las pandillas juveniles, como por el nefasto tráfico de drogas, que ha tenido lugar en estos territorios, desde hace años.
Son países con altos índices de pobreza, siendo Honduras desgraciadamente el más elevado. Lo cual obliga a muchos jóvenes unirse en actividades de asociación ilícita, a muy temprana edad, pues es el único recurso que han encontrado para que sea posible poder alimentarse, vestirse, obtener recursos y contribuir a las necesidades familiares.
Quienes dirigen estas organizaciones delictivas, se dedican a reclutar menores de edad, pues les resultan muy convenientes para sus operaciones, ya que no despiertan sospecha de estar involucrados en acciones criminales. Y en el caso de ser apresados, están sujetos a un régimen legal que toma en cuenta su condición de niños, y son condenados a penas leves, en centros de detención, que hasta ahora, los prisioneros han controlado. Los jóvenes que no han aceptado integrarse a la delincuencia, son objeto de amenazas y de persecución, En muchos casos, hasta el punto de que junto con su familia deben abandonar su propia vivienda e ir a residir a un sitio lejano. O también les quitan la vida, como escarmiento para que los otros jóvenes vecinos, no se atrevan a rechazar la invitación a ingresar al mundo del delito.
Los centros educativos, especialmente los de segunda enseñanza, son sitios que están al acecho de los grupos delictivos, para reclutar miembros para las pandillas, y poder además hacer una clientela en el consumo de drogas. Los cuerpos de seguridad deben estar siempre al cuidado de estos colegios, para evitar la entrada y accionar de delincuentes que se hagan pasar como alumnos.
Pero aún más importante es que los padres de familia estén vinculados con la vida diaria del centro educativo. De esa manera ellos estarán enterados de las necesidades de seguridad en los predios de la institución, y podrán colaborar con los maestros, para evitar se establezcan situaciones delictivas.
Además, si los padres de familia se organizan adecuadamente, podrán ejercer presión sobre las autoridades educativas, para que se fortalezca la enseñanza en principios y valores éticos, cívicos y religiosos. Pues no puede existir una sociedad justa, sin que haya estructuras justas, las cuales son el resultado de un consenso moral de la sociedad sobre los valores fundamentales que determinan el comportamiento correcto. Se debe hacer factible vivir de acuerdo al impulso de estos valores.
Las organizaciones de la sociedad civil, también desempeñan un rol importante en el combate a las causas de la inseguridad, la pobreza, la exclusión y la desigualdad. La activa participación ciudadana, en organizaciones de servicio, culturales, políticas y la activa labor que desarrollan algunos grupos pastorales de la Iglesia Católica, son una ayuda valiosa para el alivio de los males sociales y la búsqueda del bien común.
En el caso de Honduras, es preciso reconocer que los problemas sociales son de índole estructural y revisten tanta gravedad que ni la acción decidida del Gobierno, ni de las organizaciones de la sociedad civil en acción subsidiaria, ni con ayuda internacional, podrán desaparecer en el corto plazo. Es preciso dar el paso inicial y atacar sus causas y jamás, estos problemas tendrán solución, si no existe la posibilidad de dialogar, entre todos los sectores de la vida nacional, con el propósito de establecer prioridades y discutir alternativas de solución, proponer iniciativas de ley y desarrollar modelos de acompañamiento ciudadano, en la implementación de políticas públicas.
Con diálogo y consensos, se puede lograr fortalecer la institucionalidad y mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población. Es preciso que la persona humana sea el referente en el que converjan los esfuerzos de todos los sectores hondureños. Ya lo expresó el Señor Jesús: “Perdónanos nuestras ofensas….así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”