Las sirenas solo cantan en el mar

Las sirenas solo cantan en el mar José Nelson Durón V. Columnista Vastamente conocidas son las causas de la proliferación de pandillas y bandas delictivas, así como la atracción de jóvenes en carácter de colaboradores y su futura integración en ellas, abandono de los estudios, persecución de que son objeto quienes se niegan y la violencia muchas veces fatal a que son sometidos, tanto ellos como sus familiares y amigos cercanos.

Tuve la oportunidad de conocer superficialmente el programa DARE, cuyas encuestas la Policía Nacional aplicó en una escuela de la Fundación Cristo del Picacho, por medio de dos oficiales altamente profesionales. “El Programa D.A.R.E. proporciona información confiable a los niños sobre drogas, alcohol y tabaco. Enseña a decir no y reforzar comportamientos positivos alternos al uso de drogas. Enseña a los estudiantes habilidades para tomar decisiones y enfrentar las consecuencias de su comportamiento. Proporciona a los niños y jóvenes la información y la formación necesaria para que aspiren a tener una vida libre de drogas y violencia”. Desde FIDES apoyamos continúe la aplicación del programa, con el decidido financiamiento gubernamental.
La inveterada costumbre de descontinuar programas y proyectos exitosos impulsados por gobiernos anteriores debe ser erradicada, pues junto con el ascenso al poder sin programas de gobierno viables, financiera y técnicamente factibles, constituye la razón más evidente para la carencia de obras, consolidando la infortunada suerte a que nuestra sociedad es sometida por funcionarios incapaces que hicieron de la pobreza de las gentes una causa y motivo de su estilo de vida. Ya no es posible que continuemos votando por la incapacidad, la superficialidad y por promesas incumplibles de personajes histriónicos que llegan para llenar un vacío y no tienen fuerzas para cargar siquiera su propio saco.

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