Caminar Punto de Vista

El reino de amor y verdad

El reino de amor y verdad
José Nelson Durón V.
Columnista
Apocalipsis significa revelación, no tragedia, sucesos cósmicos o fin del mundo. Valga de nuevo la aclaración en vista del uso de esta palabra en tiempos de sucesos y fenómenos naturales que causan miedos anticipados y dolores en las poblaciones que los sufren, como es el caso del reciente terremoto y los huracanes que asolaron el continente americano.

Y la Sagrada Escritura, que inicia con el portentoso acto de la creación del mundo, no podía terminar con inspiraciones de miedo y amenazas. Para el cristiano el Libro del Apocalipsis es el libro más encantador, pues narra la victoria definitiva de Dios por medio del Señor Jesús sobre los enemigos, la Iglesia (la Nueva Jerusalén, la Ciudad Santa, Ap 4,4; 21,1-4ss) bajará del cielo; tendrá lugar la resurrección de los muertos y ocurrirá el encuentro con el Cristo de Dios bajando victorioso y viene de nuevo para la instauración definitiva de Su Reino. “Entonces tendrá lugar el restablecimiento de todas las cosas (He 1,6;1-19s), con miras a la salvación (1Pe 1,4s), que verá la transformación gloriosa de nuestros cuerpos (Flp 3,20s, X Leon Dufour, Dia del Señor)”. Si fuese cierto todo lo que ha sido anunciado por numerosas personas a lo largo de la historia, hace muchos años la tierra y la creación entera no existiría. Él vendrá como un ladrón, en un abrir y cerrar de ojos.
“Habiéndole preguntado los fariseos cuándo llegaría el Reino de Dios, les respondió: «La venida del Reino de Dios no se producirá aparatosamente, ni se dirá: ´Véanlo aquí o allá´, porque, miren, el Reino de Dios ya está entre ustedes»” (Lc 17, 20-21). Esa presencia del reino entre nosotros ha sido interpretada desde ángulos diversos y desde la visión eclesiológica significa la Iglesia, instaurada por el Señor Jesús para administrar los Sacramentos, anunciar la salvación y el reino del amor. Vale la pena, entonces, cuestionarse si soy congruente con la voluntad de Dios.