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Editorial del Domingo 10 de Septiembre de 2017

Campaña política Ha dado inicio la campaña política que desembocará el 26 de noviembre, con el evento electoral, para escoger al nuevo presidente de la república, diputados al Congreso Nacional y las nuevas Corporaciones Municipales, en toda la Nación, Evento cívico que hace recordar que Concilio Vaticano II expresó: “La persona humana es el fundamento y el fin de la convivencia política”.

Pues solo la persona tiene la capacidad de razonar, para tomar sus propias decisiones y forjar proyectos que le den sentido a su vida, individualmente o de manera social. Para ello, la persona siempre está abierta a la trascendencia y a los “otros”, hasta alcanzar su plena realización humana.
Quien participa en la campaña política y además, acude a depositar su voto el día de las elecciones, es miembro activo de la comunidad política, y lucha y trabaja por el desarrollo del bien común, para la realización de una nación justa, con oportunidades para quienes deciden vivir en su seno.
Por ello, solo se puede participar en política de manera eficaz, cuando se tiene al pueblo como su principal referente. Es injusto conceptuar al pueblo en forma peyorativa, de manera que se le considere como manipulable e instrumentalizarlo. Al contrario, cada ciudadano debe ser respetado en su dignidad, tomando en cuenta sus opiniones sobre la cosa pública, e instándolo al compromiso por impulsar el bien común.
De esta manera, todos los Ciudadanos forman parte de la comunidad política. Aunque en términos más comunes se aplica ese término para designar únicamente a las personas que han hecho de la política su principal ocupación. O a quienes tienen una mayor capacidad para influir en la determinación de políticas públicas. También expresó el Papa Pío XII. “El pueblo vive de la plenitud de vida de los que lo componen, cada uno de los cuales, es una persona consciente de su responsabilidad propia y de sus propias convicciones” .Es decir que aunque estén unidos orgánicamente como pueblo, cada uno tiene una autonomía personal y de los fines que persiguen.
Los hondureños como pueblo, multiétnico y multilingüe, está llamado a compartir la vida y los valores, desarrollados a lo largo de la historia de la nación. Valores que son una fuente de comunión espiritual y moral. También deben defender los inalienables derechos y obligatorios deberes del ciudadano. En un ambiente cívico donde haya gran respeto por las distintas culturas que conviven en la nación,La campaña política es la oportunidad para que cada uno de los ciudadanos, mediten en la forma en que han de participar, hasta donde debe llegar su compromiso de contribuir al destino de la Patria.
Ante todo, cada hondureño debe evitar quedarse a nivel de masa anestesiada, sin hacer propuestas propias. Al contrario, es obligatorio hacer de la reflexión permanente acerca del futuro de Honduras, la misión más importante. Y obedeciendo a su clara conciencia, optar por su inserción como militante de un grupo político. Siempre y cuando su acción pública no vaya impulsada por la satisfacción de intereses particulares, sino convencido que su papel es el servicio de los demás, especialmente los pobres y los excluidos. Esta campaña política, debe servir para concretar y confrontar, en forma civilizada y tolerante, propuestas de solución para los permanentes problemas estructurales, que están afectando a la mayoría del pueblo hondureño. Una discusión seria y profunda. Quien proclama una posición política, debe proceder siempre, con altura de miras, para lograr convencer a los electores, con argumentos que apelen a la razón. Respetuoso de la dignidad personal del adversario y contribuyendo a crear un ambiente de paz, de manera que se erradiquen los insultos y la intolerancia. Así se creará un ambiente electoral que haga de este acontecimiento una verdadera fiesta cívica. El Señor Jesús enseñó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, toda tu alma y todo tu ser…. Y amarás al Prójimo como a ti mismo”

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