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“Dilo a la comunidad…”

“Dilo a la comunidad…” Tony Salinas Avery Sacerdote La imagen del profeta tal como lo presenta Ezequiel hoy en la primera lectura (33,7-9), manifestada como el trompetero del ejército o el centinela que debe vigilar sobre el pueblo, viene recogida por Jesús y aplicada ahora a la comunidad de los discípulos .

A partir de este capítulo 18 Mateo presenta el cuarto de los discursos de su evangelio. Capítulo este que está también llamado como el Discurso eclesial o de la Regla de la comunidad, que perfila atentamente y detalladamente la vida que se debe vivir dentro de la comunidad de los hermanos. Uno de los temas que trata es la corrección fraterna. Y, es que cuidar del hermano, hace de su custodia el ser “centinela” para que los peligros en que el hermano pueda caer se vean prevenidos por su acción vigilante. Se trata pues de un acto que todos sabemos es muy delicado y exige un nivel de valentía y prudencia. Ser “centinela”, para practicar la corrección fraterna, es en todo caso, un arte que requiere humildad, amor auténtico, sensibilidad humana y luz del Espíritu para saber decir lo que en realidad conviene. En Mateo se recoge en este capítulo la práctica de la corrección fraterna ya experimentada en su comunidad siropalestina. Ésta se basa en tres momentos: la corrección o amonestación personal, privada o secreta; luego si no hay cambio de actitud, se lleva a la confrontación “sobre la palabra de dos o tres testigos” y si ni aún así se convierte, se lleva a la gran comunidad, a toda la Iglesia “la asamblea” (en griego Ekklesía). A este punto se logra la conversión o de lo contrario se es obligado a sacarlo de la comunidad (la excomunión). Frente al hermano que se ha extraviado por su práctica del mal, la misión de los hermanos está en estar rápidamente próximos a él, con actitud amorosa y atención fraterna, siendo como lo dijo Jesús: “médico que cura a los enfermos y no a los sanos”. Es la actitud pastoral de la Iglesia, que como comunidad tiene una acción pastoral de buscar a la oveja que se ha perdido, la que se alejó. sanos”. Es la actitud pastoral de la Iglesia, que como comunidad tiene una acción pastoral de buscar a la oveja que se ha perdido, la que se alejó,

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