Diálogos "Fe y Razón" Punto de Vista

Sindonología

Sindonología
Diac. Carlos E. Echeverría Coto
carloseduardiacono@gmail.com
En estos diálogos entre fe y razón, a veces ponemos el énfasis en la razón, otros en la fe. En otras ocasiones nos ocupamos de la relación entre la una y la otra o, lo que es equivalente, en la relación entre la ciencia y la religión.

En estas tres últimas semanas, hemos podido estar en contacto con una disciplina que nace precisamente de esta vinculación: la sindonología.
La sindonología es la disciplina que, desde un conjunto de ciencias, estudia las síndones, aunque hay una en particular que le ha dado origen: la Sábana Santa de Turín. Empecemos diciendo que la palabra es griega (σίνδονη) significa tejido de lino y, por extensión, tejido fino. La palabra se encuentra en los evangelios (Mt 27, 59; Mc 15, 46, Lc 23, 53; Jn 20, 6) para designar lo que en español ha sido traducido como “sábana nueva” (Biblia de Jerusalén), en la que José de Arimatea, con ayuda de Nicodemo, envolvió el cuerpo muerto de Jesús de Nazaret. San Jerónimo, al traducir las Sagradas Escrituras del hebreo y del griego, a finales del siglo IV, utilizó la palabra griega latinizada como “síndone”, en la llamada Vulgata.
Sindonología se llama también –y con propiedad- al estudio científico del Sudario de Oviedo (conocido también como el Pañolón de Oviedo), pañuelo grande de lino del que dice la tradición que cubrió la cara del Señor en su tumba y que sería uno de los lienzos mencionados en Jn 20, 6. De hecho hay estudios comparados que se han llevado a cabo entre este lienzo y el de Turín. Se discute entre los entendidos si el llamado Mandylion de Edesa es alguno de estos lienzos venerados en Turín y Oviedo, o si habría una tercera reliquia que se ha perdido.
Se sugiere que la sindología estudie también el Velo de la Verónica (¿Mandylion de Edesa?), que era la toca que esta piadosa mujer, citada en la VI estación del Viacrucis, llevaba en la cabeza, con la cual enjugó el rostro sudoroso y ensangrentado de Jesús en la Vía Dolorosa, hacia el Calvario. Si esto se hiciera, habría que estudiar los distintos paños que se veneran en Europa como el “verdadero” Velo de la Verónica, ubicados en diferentes lugares. Uno en Camuliana, ciudad de la región de Capadocia, en Turquía, muy probablemente destruido por los iconoclastas del siglo VIII, de la que se habría sacado una copia que llegó a Constantinopla en el siglo VI. Otro velo está en San Pedro del Vaticano; uno más en la Catedral de Jaén, España, y otro más en un monasterio en Alicante, también en España.
En la sindonología participan biólogos, médicos forenses, hematólogos, teólogos, biblistas, historiadores, botánicos, paleontólogos y muchos otros especialistas. La verdad sobre un tema es una; de una misma realidad no se puede sostener dos “verdades” opuestas. Para el creyente en Jesucristo, Redentor y Crucificado, su fe le basta, pero ve con agrado cuando la ciencia coincide con su fe. Para el no creyente, los resultados de la ciencia podrían quizá inducirlo a creer.
Y es que no puede darse oposición, sino complementariedad. Albert Einstein afirmó “La ciencia sin religión está coja y la religión sin ciencia está ciega”. Para San Juan Pablo II, “La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad” (Fides et Ratio).