Editorial del Domingo 27 de Agosto de 2017

Honduras: cuna de migrantes Ya se ha dicho hasta la saciedad que “la migración es un derecho humano”. Cada persona tiene la libertad de buscar, aquellas condiciones materiales que le permitan vivir con la posibilidad de tener el sustento y la seguridad, para su propia existencia y la de su familia.


El Papa Francisco, conmovido profundamente por las enormes migraciones llegadas a Europa de todo el mundo, ha expresado: “considerar la presencia de tantos hermanos y hermanas migrantes una oportunidad de crecimiento humano, de encuentro y de diálogo, como ocasión para anunciar y testimoniar el Evangelio de la caridad”.
Se refería, sobre todo, a las multitudes que vienen de Países del Medio Oriente y África que huyen de su lugar de origen, debido principalmente a los conflictos bélicos, los gobiernos despóticos y las profundas carencias en las áreas de la alimentación, la salud y la educación.
No toda la población europea acoge las palabras del Papa Francisco, aunque en términos generales la mayor parte de los gobiernos de la región han sido generosos y han dado albergue a quienes han llegado en forma precaria, jugándose la vida a lo largo de su travesía.
En Europa, han ocurrido una serie de atentados terroristas en Bruselas, Paris, Londres y últimamente Barcelona. Son incidentes perpetrados por miembros del Estado Islámico
(que no todos son migrantes, sino que existen nacidos y criados en Europa). Pero no obstante, estos actos terroristas han de traer resistencia a la recepción de nuevos migrantes en algunos países de Europa.
Los hondureños, han sido migrantes desde principios del siglo XX. Y los Estados Unidos ha sido su destino preferido. Tan es así que en determinado momento, llegó a darse la situación de que New Orleans, Luisiana, fue la ciudad que contaba con el mayor número de población hondureña.
Según el INE, en el período de un año, no menos de 100.000 hondureños (hombres y mujeres) se arriesgan a realizar la travesía migratoria hacia los Estados Unidos, en condiciones precarias. Aún así mayoría de los que lo intentan, logran cruzar la frontera.
Y si los detienen y deportan, vuelven a intentar regresar como migrantes.
También muchos se quedan en el camino, pues pierden la vida, quedan minusválidos, presos etc. Y además, sometidos a trabajos esclavos, especialmente las mujeres.
En los Estados Unidos quienes entran indocumentados, tienen oportunidad de obtener empleo, casi siempre en la escala salarial más baja, pues desempeñan labores que no requieren especialización, ni habilidades extraordinarias. No obstante, con el dinero que ganan envían remesas a los familiares que quedaron en su lugar de residencia, lo cual constituye un empuje positivo a la economía hondureña
De hecho, ahora con la llegada del presidente Trump y la intensificación de la política de deportaciones que él impulsa, los hondureños han aumentado el volumen de las remesas, por miedo a que en caso de ser capturados por agentes de migración, les congelen su dinero ahorrado. Con el incremento de remesas, han logrado reforzar el valor de cambio del Lempira frente al Dólar.
Se calcula que existen 1.2 millones de hondureños (14% de la población total) que viven en los Estados Unidos, incluyendo los que están protegidos por el TPS que aparentemente no tendrá más extensión. Sin embargo, han circulado noticias en el sentido de que pueden aspirar a solicitar la “Green Card” que les da status de residentes legales. Y con su record de buena conducta y con su eficiente desempeño laboral pueden obtener la residencia legal en aquel país.
Lo que parece haber sido cancelada es la posibilidad de que menores de edad, cuyos padres residan en Estados Unidos, no tendrán el privilegio de que se les otorgue asilo, sino que serán deportados.
Existen fuertes concentraciones de migrantes hondureños en Canadá, Italia y sobre todo en España. Son los problemas estructurales de la realidad hondureña: desempleo, inseguridad y exclusión, que les obligan a emigrar para realizar sus sueños de bienestar.
El Señor Jesús fue muy claro al expresar: “Yo estaré con ustedes todos los días…. hasta el fin del mundo”.

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