Noticias

Un camino que mutiló su sueño

Un camino que mutiló su sueño La ruta migratoria cada vez es más peligrosa, y para los retornados se vuelve un reto cruzar la frontera, sin importar las consecuencias.


Lilian Flores
liflores@semanariofides.com
Foto/ Eduardo Núñez
Síguenos en http://www.fidesdiariodigital.com
Las ganas de superarse y de ofrecer una mejor vida a su familia son las principales causas que impulsan a miles de hondureños a emprender un camino muchas veces sin retorno, enfrentándose a situaciones peligrosas, traumáticas y desgarradoras.
Sin duda alguna el sueño americano cambia la vida de las personas, pero no todos tienen la dicha de que sea para bien, en la travesía unos pierden su vida, mientras otros logran conservarla a cambio de lesiones físicas y morales que marcan sus vidas por completo. Esa es la triste y dura realidad que viven muchos de nuestros compatriotas que aún con limitantes han salido adelante.

HISTORIA REAL En el sector 10 de la colonia El Hato sentado al pie de un árbol, a la espera de nuestra llegada estaba don José Edgardo Sánchez de 47 años, originario de Tegucigalpa. Después de un cordial saludo se entabló una plática para conocer un poco más de su vida y las circunstancias que lo dejaron con sus piernas mutiladas.
Como toda persona que ha hecho un recorrido migratorio, la historia que tenía que contar era de mucho interés y por tal razón la compartitos con nuestros lectores.
Hace 17 años con 2,500 lempiras en sus bolsillos y solo con lo que llevaba puesto, don José decidió dejar a su esposa e hijo para irse por cuarta vez a los Estados Unidos, en este intento también lo agarró migración, pero cuando lo soltaron prefirió continuar el camino porque estaba decidido a cumplir su sueño. Sin embargo el destino le jugó una mala pasada, una mañana muy temprano junto a un amigo tomaron el tren en Tapachula ciudad de México, pero otra persona que intentó subirse hizo que don José callera al suelo a tal grado que perdió el conocimiento, el amigo que lo acompañaba al verlo en el suelo se tiró para auxiliarlo y lo llevó al hospital, después de estar siete días en coma don José despertó y vio que sus piernas estaban mutiladas.
Desde ese momento la vida cambió por completo para este hombre que solo buscaba lo mejor para su familia, “yo nunca he renegado por lo que me pasó, cuando la gente me decía algo, yo respondía que si Dios me dejó con vida Él sabe porque, cuando llegué a Honduras fue lo difícil para, mi familia no me miraba bien, mi esposa me abandonó, todo fue una pesadilla, ha costado levantarme, pero sigo haciendo la lucha”.

FUERZA DE VOLUNTAD Pese a la limitante de no tener sus piernas don José nunca pensó en quedarse acostado sin nada que hacer “mi ilusión fue venir a mi país y pararme aunque fuera con prótesis, al hacer los trámites para que me las donaran me mandaron hacer una evaluación con el ortopeda y me dijo que no me las podía hacer porque tenía un problema en el hueso, ahí se agudizo mi calvario a tal grado que tuve que someterme a cuatro operaciones más para poder utilizar las prótesis”.
Eran tan fuerte los dolores que sufría don José y para calmarlos tenía que usar un medicamento que lo mantenía sedado, pero al pasar el tiempo esto se convirtió en una adicción a tal grado que durante siete años se auto medicó, “me ponía 22 dosis al día, recuerdo que la última vez me puse 25, mi cuerpo quedó cicatrizado porque me lo aplicaba por las venas, para comprar el medicamento salía a las calles a pedir dinero, estaba perdido, pero un día decidí salir de ese agujero y conservar mi vida”.

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD Al dejar la adicción que estaba acabando con su vida, este valiente hombre decidió enfrentar al mundo y a pesar que no tiene a una pareja al lado, ha salido adelante, actualmente se dedica a la albañilería y aún con sus prótesis trata de no ser una carga para nadie. Después de un arduo día de trabajo al llegar a su humilde vivienda don José se quita las prótesis y realiza los quehaceres de su hogar. Cumplir todas las actividades del diario vivir lo hace más fuerte y lo impulsa a no desmayar, siendo un ejemplo para otras personas que aun teniendo sus miembros del cuerpo completos no quieren enfrentar la realidad.

A %d blogueros les gusta esto: