Biblioteca Nacional un cúmulo de letras de oro

Biblioteca Nacional un cúmulo de letras de oro Fue creada un 27 de agosto de 1880 bajo el gobierno de Marco Aurelio Soto, su primer bibliotecario fue el presbítero José Antonio R. Vallejo, a diario llegan muchas personas para relajar su mente a través de la lectura de un buen libro.


Texto y fotos: Lilian Flores
liflores@semanariofides.com
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La historia va de la mano con hechos pasados, y muchas veces por ser así algunos lo ven de menos, todo en la vida requiere de un respaldo y qué mejor si lo hacemos a través de un escrito, oíamos de nuestros padres el valor que tiene un libro y cada vez que nos asignaban una investigación no dudaban en recomendarnos ir al lugar indicado, a la Biblioteca Nacional, la cual nos ofrece una gama de textos relacionados a diferentes temas y hechos relevantes.
Este antiquísimo monumento históricos está ubicado en el edificio más antiguo del casco histórico de Tegucigalpa, justo en la avenida Miguel de Cervantes y próxima a cumplir su 137 aniversario de la biblioteca se ha convertido en un tesoro de la literatura no solo hondureña.
Todos estos años ha brindado su servicio gratuito a la comunidad de estudiantes, investigadores y al público en general, es una institución muy loable que contribuye a la formación y a la lectura recreativa del hondureño y extranjero que la visita.

PATRIMONIO No se puede negar que a medida que el internet adquirió auge, el ser humano hizo uso de sus servicios y nos acomodamos a él, todos sabemos que el buscador de google en algunas ocasiones nos facilita el trabajo, sin embargo no podemos descartar la parte impresa que a pesar de los años sigue con vida, razón por la que miles de usuarios; investigadores formales, universitarios, alumnos de educación media y niños, aún vistan la Biblioteca Nacional la que los recibe con los brazos abiertos.

RINCONES DEL SABER Colección hondureña “Clementina Suárez”: en ella se encuentra el acervo bibliográfico netamente hondureño o de extranjeros que escriben de Honduras, aparte de los escritos se observa una pinacoteca de escritores hondureños y caricaturistas donados por artistas hondureños, para dar honor a quien honor merece. La Colección Extranjera José Martí y de referencia, ahí también está ubicada una área de literatura con alrededor de 5 mil volúmenes de literatura iberoamericana. La Colección de la Sala Infantil donde se encuentran libros recreativos que hace que el niño se transporte y despierte el gusto por la lectura.
Un país sin biblioteca no tiene historia, está falta de memoria. La Biblioteca Nacional cumple su rol en preservar y conservar el patrimonio documental de la nación. Las bibliotecas deben de dar otro tipo de servicios que puedan ser como un gancho para que las personas retomen el hábito de la lectura, si hacemos esto el internet no será un obstáculo sino una herramienta auxiliar para el investigador”.
Edith Ferrari
Sub directora
de la Biblioteca Nacional

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